Ni 24 horas. La reapertura del estrecho de Ormuz anunciada este viernes por Irán ha tenido una vida corta, casi efímera. Las autoridades iraníes han dado marcha atrás a media mañana de este sábado (hora europea), al comunicar un nuevo “control estricto” sobre esa lengua de agua, por la que transita alrededor de un quinto del petróleo y el gas natural licuado que consume el mundo. La medida, argumentan, es una respuesta directa al bloqueo que Estados Unidos ha comunicado que mantendrá sobre la zona, que prácticamente inhabilita el comercio marítimo de Irán, tanto de entrada como de salida.Seguir leyendo