Alemania tendrá que seguir esperando para conocer el final de la ballena varada Timmy

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La operación de rescate de Timmy, la ballena jorobada varada desde hace más de dos semanas frente a la isla de Poel, en el mar Báltico, ha entrado en su fase más delicada y también más incierta. Su arrastre ha vuelto a ser hoy aplazado, a la espera de poder colocar bajo sus aletas los enormes flotadores que, una vez hinchados, permitirán arrastrarla flotando mar adentro. Los veterinarios se esfuerzan todavía en retirar los últimos restos de red de su boca, con la esperanza de que pueda volver a alimentarse sola. La operación de salvamento de Timmy se ha transformado en un acontecimiento nacional seguido minuto a minuto por medios alemanes, curiosos, activistas, políticos y expertos. El público, desde fuera del precinto policial, observa con prismáticos cada aletazo. A estas alturas, Timmy es mucho más que un animal en apuros: es un símbolo de la tensión entre la compasión pública, la ciencia, la burocracia y los límites reales del rescate de fauna marina. Incluso el presidente federal Frank‑Walter Steinmeier ha mostrado interés por el caso, consciente de su impacto emocional en la opinión pública. Durante los últimos días, la iniciativa privada liderada por el empresario Walter Gunz, cofundador de MediaMarkt, y la prestigiosa criadora de caballos Karin Walter‑Mommert ha tomado el control operativo del intento de salvamento. Su plan, ambicioso y polémico, consiste en elevar a Timmy mediante gigantescos cojines de aire, deslizar una lona bajo su cuerpo y transportarlo entre dos pontones hasta aguas profundas del mar del Norte, e incluso más allá, hacia el Atlántico, si fuera necesario. La operación cuenta con buzos, maquinaria pesada, un pontón equipado con excavadora y un equipo logístico que trabaja contrarreloj para liberar al animal del fondo arenoso en el que está semienterrado. Las últimas horas han sido especialmente intensas. Los buzos han comenzado a frear el sustrato bajo el animal, un paso imprescindible para poder colocar los flotadores. El pontón se ha posicionado junto al cetáceo. Se han desplegado mantas húmedas y se han aplicado tratamientos tópicos como pomadas de zinc, para proteger su piel dañada. En algunos momentos, Timmy ha mostrado signos de reacción: movimientos bruscos de la aleta caudal, giros de hasta 90 grados y respiraciones más frecuentes ante la presencia de embarcaciones o buzos. Estos episodios han sido interpretados de forma contradictoria: para los rescatistas, son señales de vitalidad; para los expertos, reflejan estrés y agotamiento.