Estas son las conclusiones del FMI tras visita a Colombia. Imagen cortesía FMI.El Fondo Monetario Internacional (FMI) presentó su más reciente informe World Economic Outlook (WEO) de abril de 2026, en el que advierte que la economía global crecería menos de lo estimado a inicio de año.El organismo concluye que, tras un periodo de relativa resiliencia, el estallido de un conflicto bélico en el Medio Oriente a finales de febrero ha alterado las perspectivas a futuro y ha forzado una revisión a la baja de las proyecciones de crecimiento mundial.El FMI proyecta que el crecimiento mundial sea del 3,1 % en 2026 y del 3,2 % en 2027. La cifra para 2026 representa una reducción de 0,2 puntos porcentuales frente a lo previsto en la actualización del WEO de enero de 2026, mientras que la de 2027 se mantiene sin cambios.En comparación con años anteriores, el ritmo de expansión del Producto Interno Bruto (PIB) global sería más lento que el promedio histórico del 3,7 % registrado entre 2000 y 2019.El FMI destaca que, de no haber ocurrido el conflicto, el crecimiento para 2026 se habría revisado al alza hasta el 3,4 %, impulsado por datos económicos sólidos recientes y una reducción en las tasas arancelarias.Impacto en las principales economíasEl informe revela una alta dispersión en el desempeño de las potencias económicas. Para Estados Unidos se proyecta un crecimiento del 2,3 % en 2026, una ligera revisión a la baja de 0,1 puntos porcentuales respecto a lo anticipado en enero.Según el FMI, el país se ve parcialmente beneficiado por su estatus de exportador neto de energía, lo que compensa algunos efectos negativos del conflicto.China también vería limitada la expansión de su aparato productivo, con un incremento del 4,4 % en su valor agregado (hace tres meses se estimaba que fuera del 4,5 %) en medio de un sector inmobiliario rezagado, lo que plantea riesgos para su dinamismo, y a pesar de una fuerte actividad exportadora que alcanzó un superávit récord de US$1,2 billones en 2025.En la Eurozona el crecimiento se desacelerará al 1,1 % en 2026, de acuerdo con el organismo, debido al impacto de la guerra y los persistentes costos energéticos derivados de tensiones previas. En enero la perspectiva era más optimista, pues se proyectaba una variación del 1,3 % este año.En contraste, para América Latina y el Caribe se proyecta que el crecimiento económico se mantendrá mayoritariamente estable, con una tasa del 2,3 % en 2026 (una mejora respecto al 2,2 % de enero) y un repunte al 2,7 % en 2027.Sin embargo, el impacto del conflicto en el Medio Oriente dentro de la región sería heterogéneo, afectando de manera más negativa a las economías más pequeñas, mientras otros países, como Brasil, verían un pequeño efecto positivo neto en medio de la coyuntura.Escenarios de riesgo en medio del conflictoEl informe del Fondo Monetario Internacional señala que la guerra ha actuado como una «contrafuerza» significativa, afectando los mercados de materias primas y las condiciones financieras globales.En consecuencia, la inflación general mundial ha sido revisada al alza. Se espera que el indicador alcance un 4,4 % en 2026 antes de ceder al 3,7 % en 2027.El organismo insistió en que el conflicto en Irán y la región circundante ha provocado una volatilidad extrema, disparando el sentimiento de aversión al riesgo en los mercados financieros y amenazando con desanclar las expectativas de inflación debido al alza en los precios de la energía y los alimentos.Así, para el FMI el panorama está dominado por riesgos que podrían mover las cifras aún más a la baja.En un escenario adverso, con aumentos persistentes en los precios del petróleo (que podrían promediar los US$100 por barril), el crecimiento mundial caería al 2,5 % en 2026. Y en un escenario severo de daño a la infraestructura energética, el PIB global podría reducirse a solo un 2 %, rozando una recesión mundial.El informe advierte que este impacto será desproporcionadamente severo para las economías emergentes y en desarrollo, especialmente las importadoras de materias primas con fragilidades preexistentes.Para estos países, la revisión a la baja en su PIB es de 0,3 puntos porcentuales (pasó del 4,2 % al 3,9 %), casi el doble que el impacto en las economías avanzadas. Según el FMI, la depreciación de sus monedas y el encarecimiento de la deuda frente a la volatilidad financiera internacional agravan su vulnerabilidad económica.