La IA crea un acero imposible: no se oxida, es ultraligero y se fabrica en una impresora 3D

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El mundo de la ingeniería ha tenido durante décadas un objetivo en el horizonte: lograr un acero que combinase las dos propiedades más valoradas que puede aunar este metal, que son la resistencia y la ductilidad. Si a ellas se le añade una menor tasa de corrosión, entonces su implantación y usos se multiplican de forma exponencial.Ahora, con la inteligencia artificial, hay quienes aprovechan su potencial para tratar de dar con la “receta” idónea para resolver problemas de larga data como esa búsqueda del mejor acero posible. Lo mejor de todo, es que la idea ha dado muestras de funcionar.Así, un grupo de investigadores de la Universidad del Sur de China y de la Universidad de Purdue acaban de dar con una nueva fórmula capaz de crear un acero que combina fuerza y flexibilidad. Pero no solo eso, sino que, además, es apto para la impresión 3D y reduce los tiempos de tratamiento y por tanto su coste de producción.Introducción de parámetros en un modelo de IA para obtener la aleación perfectaPara ello y tal como recoge la revista International Journal of Extreme Manufacturing, en la que se ha publicado el estudio, han introducido un total de 81 parámetros en un modelo de inteligencia artificial que se ha encargado de evaluar las propiedades físicas y químicas de los elementos para obtener una aleación que responde a esa búsqueda. No solo es fuerte y resistente, sino que también presenta una flexibilidad mayor que otros metales y una respuesta más adecuada ante la corrosión.Las ventajas de este acero van más allá. A la hora de llevar a cabo el tratamiento térmico necesario para obtener el resultado final, la nueva aleación reduce drásticamente los tiempos de tratamiento y por ende de producción, dejando su fase final en un plazo de seis horas cuando otros aceros exigen tratamientos de varios días, con el consiguiente coste energético y limitación de producción.La aleación que arrojó el modelo de inteligencia artificial y que, como decimos, permite su fabricación mediante impresora 3D, emplea como ingrediente fundamental el hierro. Junto al cromo, son los dos elementos mayoritarios y a ellos se suman, en cantidades más reducidas níquel, carbono, cobre manganeso, aluminio y silicio.Una vez que el equipo investigador obtuvo el listado de los elementos, corrientes y accesibles, llevó a cabo la validación en laboratorio. Para ello, empleó una impresora 3D láser de metal conocida como Deposición de Energía Dirigida por Láser (LDED), encargada de producir ese nuevo acero para las pruebas definitivas.Ligereza, elasticidad y resistencia como atributos claveSiguiendo el proceso de producción que se emplea en la industria aeroespacial y militar, la impresora fue fundiendo polvo metálico con láser y construyendo capa por capa los estratos del nuevo acero. Con el proceso de impresión ejecutado, la fase final del tratamiento térmico completó el estudio. Durante los ensayos, los investigadores comprobaron que el nuevo acero alcanza una resistencia cercana a los 1730 MPa, una cifra muy elevada. Asimismo, presenta una ductilidad del 15,5% de elongación antes de romperse.En conjunto, estas propiedades suponen una mejora aproximada del 30% respecto al material en bruto tal como se obtiene tras la impresión, mostrando que obtener un acero resistente, flexible, preparado para evitar la corrosión y que reduce los tiempos y costes de producción era cuestión de ingeniería y de aprovechar nuevos caminos como el que ofrece la inteligencia artificial.