En cualquier arte lo trascendente suele ser invisible. Una pincelada de Velázquez que está detrás de otra pincelada, una nota suelta en la partitura que le da sentido a toda la música, un silencio que lo mete todo a compás, un compás que lo deja todo en silencio, un pliegue en el mármol que genera toda la sensación de movimiento, una chicuelina en el quite de Pablo Aguado que se queda suspendida en la pupila. En los museos hay dos tipos de artistas: los que hay que descubrir acercándose a leer la cartela -fulano de tal, siglo cual- y los que distinguimos a distancia por el estilo -eso es un murillo-. A esos se les ve desde fuera del museo... Ver Más