Boabdil, el último sultán de Granada, entregó las llaves de la ciudad a Gutierre de Cárdenas, enviado de Isabel la Católica, como símbolo de la rendición de la ciudad. De aquel 2 de enero de 1492 a nuestros días, mucho ha cambiado las relaciones con los mandatarios extranjeros, cuando un gesto como ese solo podía significar la claudicación al enemigo. Aunque la primera vez que Madrid entregó sus llaves no fue a un conquistador sino precisamente lo contrario: el Duque de Wellington fue agasajado con tal honor al ser recibido en la capital tras la marcha de José, el hermano de Napoleón, en 1812. Según Enrique de Aguinaga, Cronista de la Villa ya fallecido que escribió un libro al respecto... Ver Más