Toda la vida subiendo a los cielos y bajando a los infiernos

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Hasta ahora, el Atlético de Madrid había ganado todas las finales de Copa a la que había asistido en directo quien esto escribe. La primera, en 1976, contra el Zaragoza, con golazo de cabeza en plancha de Gárate. En los años 80 victoria ante el Athletic Club con goles de Hugo Sánchez, que se fue directamente al Real mientras que de Bilbao vino al Atleti Julio Salinas. En los 90 se superó al Mallorca y al Real Madrid, al club merengue con golazos de Futre y Schuster; y ya la última de 2013 también contra el 'eterno rival', con gol decisivo en el descuento de Miranda. Tantos años más tarde, en el estadio de La Cartuja, se ha roto la racha. Ambientazo de las dos aficiones en la ciudad. En el partido, comienzo horrible para el Atleti, con gol de cabeza de Barrenechea. Lookman consiguió el empate, pero el equipo colchonero parecía más pendiente de defender que de atacar. Una mala salida de Musso hizo que se llevara por delante al delantero donostiarra, con el consiguiente penalti, que transformó Oyarzabal. Así se llegó al descanso. Empezó con bríos rojiblancos el segundo tiempo, pero falló Lookman la mejor ocasión, el pase de la muerte de Llorente y fue sustituido. Continuaron los arreones infructuosos, hasta que llegó el golazo de Julián, y tras fallar algunos goles cantados, el partido se fue a la prórroga. Después de un tiro al palo de La Araña se llegó a los penaltis, con la suerte habitual. Duele ver al equipo al que se quiere perder una final. Llegarán otras que quizá consuelen, ojalá que con mayor rapidez que la última. Habrá que pasar el duelo con el mejor talante. El Atlético de Madrid lleva toda su historia subiendo a los cielos y bajando a los infiernos. Aferrado a la esperanza. La fe se presupone y la caridad, en su acepción de amor al prójimo, la reserva este colchonero para felicitar de corazón a la Real Sociedad por su victoria. Oportunidad habrá (ojalá que en esta misma temporada) de cambiar el llanto por la risa. «El arte de vencer -según un político venezolano- se aprende en las derrotas». Y la pena sufrida de noche -dice el proverbio- es alegría por la mañana. Qué manera de sufrir, qué manera de soñar.