El 21 de enero, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, hablaba sobre la situación económica de Irán durante el Foro Económico de Davos: «Eso funcionó porque en diciembre la economía [de los iraníes] se derrumbó. Vimos la quiebra de un gran banco. El Banco Central empezó a imprimir dinero. Hay escasez de dólares. No pueden importar y es por eso que la gente salió a la calle.» Esa primera “confesión” estadounidense modifica profundamente nuestra comprensión de las (…)