Europa y su industria espacial han sido esenciales para que la primera misión tripulada a la Luna en más de medio siglo, la Artemis 2 , haya tenido éxito. Los motores que dieron el impulso a los cuatro tripulantes para ir hasta el satélite y regresar sanos y salvos eran parte del Módulo de Servicio Europeo (EMS, en sus siglas inglesas), la gran contribución de nuestro continente a este programa liderado por Estados Unidos. Los sistemas que les han mantenido vivos durante estos 10 días, como el abastecimiento de oxígeno, agua y calor dentro de una nave que cruzaba un espacio profundo a unos 270 grados bajo cero, también forman parte de este módulo. Y a eso hay que sumarle los paneles solares, sin los que la misión no hubiera tenido energía.Seguir leyendo