Redacción ClarínEn plena era de la inteligencia artificial y la exploración interplanetaria, podría suponerse que la ciencia dejó atrás el pensamiento mítico. Sin embargo, ocurre exactamente lo contrario: cuanto más sofisticada se vuelve la tecnología, más se recurre a nombres y símbolos con miles de años.No es casual que un programa emblemático de la carrera espacial se llamara Apolo. En la Grecia antigua, este dios -hijo de Zeus- encarnaba la luz, la armonía y el conocimiento; la razón que ordena el mundo frente a lo caótico. En plena Guerra Fría, llegar a la Luna no fue sólo conquistar un territorio, sino afirmar que la racionalidad y los avances tecnológicos podían proyectarnos más allá de la Tierra.Décadas más tarde, el programa Artemisa retoma esa tradición con otro matiz. Hermana gemela de Apolo y figura lunar por excelencia, Artemisa representa lo indómito: la naturaleza, la caza, los ciclos cambiantes, aquello que no se deja domesticar. Su nombre sugiere explorar no sólo para dominar sino también para convivir con lo desconocido. Al mismo tiempo, su condición femenina dialoga con el objetivo de incorporar a la primera mujer en esta nueva carrera a la Luna.La cápsula Orión completa el triángulo simbólico. Orión, héroe trágico e hijo de Poseidón, es el cazador desmesurado que puede caminar sobre el agua y, tras desafiar a los dioses, termina transformado en constelación, yendo de la Tierra al firmamento, junto a Artemisa. La cápsula que lleva su nombre viaja al espacio profundo y vuelve al océano, como si reescribiera en clave tecnológica el recorrido del “hijo del mar”; hacia el cielo y de regreso, a flotar sobre las aguas.Ahora bien, mucho antes de los viajes espaciales, los griegos ya habían convertido el cielo en un territorio de interpretación: primero constelaciones como relatos, y luego el pasaje del mito a la búsqueda de racionalidad. Con Tales de Mileto asoma la pregunta por causas naturales; con Aristóteles se ordena un modo de conocer basado en la observación y la explicación. En ese cruce entre narrar y entender se apoya una herencia que todavía persiste: cada misión espacial es, a la vez, una nueva forma de nombrar al cielo y un paso adelante del conocimiento científico.En definitiva, los nombres griegos no son decorativos: muestran que incluso la ciencia más avanzada necesita marcos culturales para volver compartibles sus logros significativos. Apolo condensa la aspiración al conocimiento; Artemisa, la Luna y el respeto por lo indómito; Orión, el impulso de ir más allá, a pesar de los riesgos. Así, cuando la tecnología apunta al futuro, el lenguaje vuelve a la antigua Grecia con una lógica: que el progreso no sea sólo técnico, sino que también de continuidad a una vieja tradición humana, la de búsqueda de respuestas que nos den un sentido.Alejo Espora Esporalejo@gmail.comOTRAS CARTAS“Más que nunca piense en nosotros, los de abajo”Sr. Presidente:entendemos lo sofisticado de la situación que encontró al ganar las elecciones y sabemos que ningún cambio es mágico. Sabemos también de su capacidad, pero ya estamos en tiempo de descuento, le queda menos de la mitad del mandato y realmente necesitamos que piense un poco en el pueblo, los de abajo, los que trabajamos.Ya dio a los empresarios, al campo un poco y mucho más a los de afuera, dando apoyo al norte de América y viajó por casi todo el mundo.Ahora más que nunca piense en nosotros los de abajo. No cometa el error de Mauricio Macri que pensando que podían volver a votarlo por segundo vez apostó hasta el último momento y se le acabó el tiempo. Volvieron los oportunistas de la década ganada y así nos fue.Se necesita obra pública en principio y dar paritarias para que en el último tramo de lo que le queda, podamos volver a renovar la ilusión que Argentina puede ser exitosa, pero para todos, los empresarios y los que trabajamos para ellos.Gracias por el esfuerzo y esperamos esto le llegue a usted, sabiendo que siempre prestó atención a las ideas que suman.Diego E. Cordón Imagenvisualdesign@gmail.comLa visita al Muro de los Lamentos y San ExpeditoFelicitaciones Sr. Presidente, pero con el respeto que merece su investidura, le ruego tenga en cuenta el muro de los lamentos en nuestro país. Este domingo la gente se acerca para venerar (y pedir) en su día a San Expedito, el santo de las causas urgentes, en el barrio de Balvanera.Felicitaciones por comentar en el mundo el potencial de la Argentina, por ejemplo Vaca Muerta. Pero no olvide nuestra industria muerta, nuestros comercios muertos, nuestros viejos apaleados y muertos, nuestros chicos con hambre, la gente sin trabajo, la educación en caída, la salud deteriorada... Podría detallar más episodios tristes, que lo involucran a usted y a otros políticos, donde la corrupción y el afano es una diaria realidad.Diez cuadras de cola (que se renueva y se extiende) en este domingo 19, a las 10 de la mañana y durante todo el día, donde la gente llega con lo que ningún gobierno le puede quitar: la esperanza... Esperanza que nace de la fe de un pueblo castigado, pero que trabaja (cuando puede), estudia, se proyecta para tiempos mejores.Y no me hable, Sr. Presidente, de la herencia recibida. Ud sabía lo que heredaba y el pueblo en su mayoría lo eligió para terminar con esa “casta”, que hoy lleva como abanderado a Manuel Adorni.Mientras tanto se renuevan los pedidos al Santo, quien agotado continúa atendiendo a los miles de creyentes, que piden que se termine la crueldad e ilumine a la Argentina con pan, paz y trabajo.Miguel Ángel Ochoa maoenlace@yahoo.com.arEl padre Guilherme, un bálsamo para una multitudLa multitudinaria convocatoria que tuvo el show del padre Guilherme en Plaza de Mayo, en homenaje al papa Francisco, fue una clara demostración de la sensibilidad de los argentinos para con temas ajenos a las banderías políticas.Tal escenario operó como un bálsamo que les hizo olvidar de las constantes noticias acerca de las guerras que azotan al mundo, de la corrupción permanente de personajes públicos, de la aviesa lentitud de la Justicia, de la violencia en escuelas, de la inseguridad que asola gran parte del país, del retraso en los salarios y tantas otras calamidades.Con el mayor de los respetos es de esperar se iteren este tipo de saludables eventos.Roberto A. Meneghini dr.meneghini@hotmail.comRecibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de ClarínQUIERO RECIBIRLOTags relacionadosArtemis IIJavier MileiIsrael