Mayo se adelanta en forma de flor en la pastelería de Ana Ruz Pastelería

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Córdoba empieza a oler a mayo mucho antes de que el calendario lo confirme. Las calles se preparan para las cruces, los patios se llenan de color y la ciudad se convierte en un escenario donde las flores son las grandes protagonistas. En ese contexto, la pastelería de Ana Ruz se suma a la celebración con dos nuevas creaciones efímeras que trasladan ese imaginario primaveral al terreno más dulce. Se trata de dos piezas que estarán disponibles hasta la Feria de Córdoba y que no solo buscan acompañar la temporada, sino interpretarla desde la técnica y la sensibilidad de una pastelería de autor que mira tanto a Francia como a la tradición local. La propuesta gira en torno a dos elaboraciones con nombre y forma de flor: rosa y girasol. La primera combina un dacquoise con crema de avellanas tostadas, un coulis de fresas y una mousse ligera de yogur. Un juego de texturas donde la fruta aporta frescura y la avellana redondea el conjunto. El girasol, por su parte, se mueve en un perfil más complejo. Se trata de un mousse de caramelo con interior de lima, sobre una tartaleta que incorpora bizcocho de lima y un cremoso de pipas con un punto salino. Aquí el contraste es el hilo conductor, con matices ácidos y dulces que dialogan en cada bocado. Ambas piezas responden a la idea de Ana de trasladar la estética y el simbolismo de las flores cordobesas a un lenguaje pastelero más contemporáneo que sorprenda a los paladares cordobeses más golosos. Detrás de estas creaciones está Ana Ruz, formada en Le Cordon Bleu y al frente de un proyecto que apuesta por una repostería cuidada, técnica y con raíces. En su obrador, visible desde la tienda, conviven la precisión de la escuela francesa con sabores típicos del sur. Su pastelería, ubicada en pleno centro de Córdoba, se ha ido consolidando como un espacio donde cada elaboración tiene un relato detrás. Desde su conocido dulce «Patio», inspirado en el Patio de los Naranjos de la Mezquita , hasta sus vitrinas, que cambian a diario con nuevas propuestas. Otro de los pilares del proyecto es el uso de ingredientes naturales y de proximidad. En su oferta conviven colaboraciones con productores locales como queserías de Los Pedroches o tostadores de café de la provincia, en una apuesta por tejer una red dentro de la propia provincia de Córdoba. Esa filosofía también se traslada a estas nuevas flores dulces, que no solo buscan impactar visualmente, sino ofrecer una experiencia coherente con el entorno y la temporada. En Córdoba, mayo no es un mes cualquiera, es casi una forma de vivir la ciudad. Las flores en los balcones, los patios abiertos, las Flores o la Feria convierten cada rincón en una celebración. Las creaciones de Ana Ruz se insertan precisamente en ese ámbito, como una extensión más de esa cultura floral que define a la ciudad. Una manera distinta, y comestible, de sumarse a una de las épocas más memorables del año cordobés. Aunque en este caso, las flores no solo se miran, también se saborean.