Comprar un ordenador nuevo dejará de engordar esa maraña de cables exclusivos que tienes por casa. La Unión Europea marca 28 de abril de 2026 como límite estricto para que cualquier portátil comercializado dentro del mercado interior integre carga por USB-C. La estandarización abandona el terreno de las sugerencias corporativas para convertirse en ley.Esta exigencia emana de la Directiva 2022/2380 publicada en el Diario Oficial, modificando reglamentos anteriores sobre equipos radioeléctricos. La norma fulminó los conectores propietarios en teléfonos a finales de 2024, y ahora mete en el mismo saco a notebooks, ultraportátiles, híbridos, convertibles y netbooks. Si te lo puedes llevar, pasa por el aro.La letra pequeña de la norma: más allá del conector físicoEncajar una clavija genérica en el chasis no sirve para esquivar multas, puesto que el receptáculo exige cumplir la norma EN IEC 62680-1-3. Si la máquina supera cinco voltios, tres amperios o quince vatios, deberá integrar carga mediante Power Delivery obligatoriamente. El fabricante pierde su control absoluto sobre la gestión de recarga.Las marcas conservan el derecho a implementar protocolos propios, pero la legislación obliga a mantener el estándar universal intacto. Esto evita que te vendan hardware capado por software que rinda peor con adaptadores de terceros, fulminando inconvenientes históricos de estos conectores. Tu equipo debe ser compatible con estándar Power Delivery en todo momento.Ni siquiera las estaciones de trabajo más tragonas van a poder esquivar esta obligación. El documento legal ya prevé la evolución pura de los suministros e incluye revisiones del formato capaces de soportar 240 vatios, energía suficiente para alimentar hardware muy pesado. Tu próximo portátil gaming compartirá bloque de alimentación con tu teléfono.La legislación también ataca la acumulación de chatarra electrónica suprimiendo el desperdicio en las cajas. Si un fabricante decide vender su ordenador acompañado de la fuente de alimentación, estará forzado a comercializar una versión desnuda paralelamente. El embalaje mostrará un pictograma de siete milímetros indicando visualmente si incluye el accesorio o viene limpio.Tampoco vas a tener que adivinar si el enchufe que tienes por casa logrará encender el equipo. Cada ordenador llevará una etiqueta detallando potencia mínima y máxima exigida en vatios para alimentar correctamente las celdas, indicando si soporta protocolo Power Delivery. Esta información aparecerá expuesta junto al precio en las tiendas online.Bruselas vigilará el mercado reformando el Artículo 40, permitiendo a las autoridades nacionales sancionar faltas de interoperabilidad o errores de etiquetado. El calendario fija primer informe de evaluación para finales de 2025, además de buscar unificar bases de recarga inalámbrica mediante estándares armonizados europeos antes de que acabe este mismo año.El último clavo en el ataúd de los accesorios forzosos llegará a finales de 2026. La Comisión presentará un estudio exhaustivo sobre el impacto real de vender ordenadores sin cables, abriendo la puerta legal para transformar esta práctica opcional en una prohibición total de incluir adaptadores en la caja. Las marcas están avisadas.