La solución de Japón para reciclar el 90% de las baterías usadas de coches eléctricos

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La creciente electrificación de la economía mundial está haciendo que cada vez dependamos más de materiales como el litio. El problema es que no todos los países producen este recurso, cuya extracción además resulta cara, compleja y muy contaminante. En ese sentido, Japón podría haber encontrado una forma de reducir esa dependencia. El país asiático, que importa prácticamente todo el litio que consume, ha logrado un avance importante en el reciclaje de baterías. Una planta ubicada en la prefectura de Fukui ha desarrollado un sistema capaz de recuperar hasta el 90% del litio contenido en baterías de vehículos eléctricos fuera de uso, una cifra que prácticamente duplica la de los métodos tradicionales. Detrás de este desarrollo se encuentra la empresa JX Metals Circular Solutions, filial de uno de los mayores grupos metalúrgicos de Japón. Aunque el nuevo método aún no ha sido validado a escala industrial y no arrancará hasta abril de 2027, promete reducir en torno a un 40% la huella de carbono respecto a técnicas anteriores. El proceso comienza con la separación de los componentes de las baterías y la eliminación de los materiales no metálicos mediante calor. Después, los restos se trituran hasta obtener la llamada «black mass», un polvo rico en metales reutilizables. A partir de ahí, el litio se extrae mediante un tratamiento químico basado en agua, conocido como hidrometalurgia. Una de las claves del nuevo método es que el hidróxido de litio recuperado se reutiliza dentro del propio proceso de refinado, sustituyendo a otros compuestos químicos. El avance llega justo en el momento en el que Japón busca reducir a toda costa su dependencia con China en el suministro de materiales críticos. De hecho, el Gobierno japonés se ha marcado como objetivo alcanzar una tasa de recuperación del 70% del litio para 2030, una meta que esta tecnología ya supera con margen. Eso sí, la propia empresa que ha logrado el avance admite que ahora el principal obstáculo no está en la capacidad técnica, sino en la recogida de las baterías usadas. En la actualidad, solo una pequeña parte de las baterías de litio que llegan al final de su vida útil entra en los canales oficiales de reciclaje en Japón. Muchas acaban siendo exportadas junto a vehículos usados, lo que impide recuperar esos materiales dentro del país.