El Real Madrid escribió el epitafio de otra temporada maldita en su mejor partido en la Champions. Un duelo jugado con orgullo y mirando a los ojos al Bayern, al que tuvo acobardado durante muchos minutos. Pero esta vez la fortuna, la misma que tantas veces le ha sonreído, le dio la espalda. Justo el día que todos corrieron y en otra noche en la que echaron de menos a Courtois, el portero milagro. Murió de pie, pero de poco le vale porque ahora restan dos meses de travesía por el desierto buscando culpables para explicar estos dos años sin títulos.Seguir leyendo....