China ya fabrica en serie fragatas para cazar submarinos de EE UU cerca de Taiwán

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La Armada del Ejército Popular de Liberación ha dado un paso que redefine el equilibrio naval en el Pacífico occidental. Cuatro fragatas de la clase Type 054B se encuentran en construcción simultánea en el astillero de Hudong Changxingdao, en Shanghái, con la tercera y la cuarta unidad ya en fases avanzadas de ensamblaje a fecha de marzo de 2026. No se trata de prototipos ni de tanteos: es producción en cadena, el tipo de ritmo industrial que convierte un diseño prometedor en una flota operativa.¿Por qué importa? Porque la Type 054B no es una fragata cualquiera. Está diseñada con un propósito concreto: detectar, rastrear y neutralizar submarinos, el arma en la que Estados Unidos mantiene su mayor ventaja bajo el agua. Washington opera la flota de submarinos nucleares de ataque más experimentada del mundo, y Pekín lo sabe. Estas fragatas son la respuesta directa a esa supremacía.El salto respecto a la generación anterior, la Type 054A, es notable. Un casco mayor, mejor eficiencia de propulsión, un radio de combate más amplio y un consumo de combustible inferior. La mejora no es incremental, sino estructural: cada aspecto del buque ha sido rediseñado para aguantar despliegues prolongados lejos de puerto.Sensores y armamento pensados para la guerra antisubmarinaEl corazón táctico de la Type 054B es su suite de guerra antisubmarina. Lleva sonar de profundidad variable, soporte para sonar remolcado y sensores acústicos mejorados, según publica Army Recognition. Todo ello se complementa con un hangar para el helicóptero Z-20, la plataforma antisubmarina más moderna del inventario chino, capaz de lanzar torpedos y sonoboyas de forma autónoma. En aguas donde los destructores Type 055 cubren la defensa aérea de área, la Type 054B se ocupa de lo que pasa bajo la línea de flotación.El armamento de superficie no se queda atrás. Conserva el sistema de lanzamiento vertical de 32 celdas de su predecesora, pero estrena un cañón principal de 100 milímetros y sistemas defensivos de corto alcance renovados. La electrónica de combate también da un salto: una antena radar rotativa en el mástil primario, un segundo mástil integrado y una arquitectura de gestión de combate con mayor capacidad de computación. No es un buque pensado solo para escoltar; puede dirigir operaciones tácticas por sí mismo.Una fragata 0545BLa suma de todo ello —sensores, armas, electrónica— configura un barco que llena el hueco entre el escolta ligero y el destructor. La Armada china dispone ya de los Type 055 para mando y defensa aérea de largo alcance y de los Type 052D como plataformas multirrol de potencia de fuego. Las 054B aportan la pieza que faltaba: escoltas persistentes con capacidad antisubmarina real.Lo que cambia en el estrecho y más alláEl ritmo de botadura tiene consecuencias directas sobre el escenario de Taiwán. Una flota con más fragatas antisubmarinas puede proteger grupos anfibios y fuerzas de portaaviones con coberturas más densas, algo que hasta ahora obligaba a Pekín a emplear destructores en misiones para las que estaban sobredimensionados. Liberar esos buques mayores para tareas de alto nivel —ataque a tierra, defensa de área— cambia la ecuación operativa.Pero el impacto no se limita al estrecho. Las Type 054B extienden la presencia naval china en el mar de la China Oriental, junto a la cadena de islas Ryukyu, y en las zonas en disputa del mar de la China Meridional. También encajan en un patrón de despliegue de aguas azules que Pekín viene acelerando: misiones cada vez más lejanas del litoral propio, con rotaciones que exigen buques capaces de operar semanas sin apoyo logístico costero.Para Washington, el mensaje es claro. Cada fragata antisubmarina que Pekín bota reduce el margen de maniobra que los submarinos estadounidenses han disfrutado durante décadas en aguas del Pacífico occidental. La ventaja subacuática sigue siendo enorme, pero ya no opera en un vacío: hay un adversario que construye a un ritmo que pocas armadas occidentales pueden igualar.La pregunta ya no es si Pekín tendrá una capacidad antisubmarina creíble, sino cuánto tardará en cerrar la brecha que le separa de la flota de submarinos nucleares más experimentada del mundo..image img { width: 100% !important; height: auto !important; }