El telescopio James Webb descubre un planeta prohibido que desafía la teoría actual

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Un equipo de astrónomos ha estado usando el telescopio espacial James Webb para estudiar TOI-5205 b, un exoplaneta tan raro que muchos lo llaman directamente el planeta "prohibido". Su mera existencia está obligando a la comunidad científica a replantearse casi todo lo que creíamos saber sobre cómo nacen los sistemas planetarios. Su atmósfera es inusualmente pobre en elementos pesados si la comparamos con su propia estrella, algo que choca de frente con lo que la astrofísica daba por sentado. Este descubrimiento ha sido publicado en The Astronomical Journal y liderado por investigadores de la NASA y la Carnegie Science.Para entender bien el misterio, hay que imaginarse las proporciones tan descompensadas de este sistema. Piensa en un gigante gaseoso del tamaño de Júpiter, ponlo a dar vueltas alrededor de una estrella diminuta, apenas cuatro veces más grande que el planeta y con menos de la mitad de masa que nuestro sol. Esto sería de lo más extraño. De hecho, cuando el exoplaneta pasa por delante de su estrella, llega a bloquear hasta un 6 %, que es mucho. Justo en esos "apagones" es cuando los científicos aprovechan para usar sus espectrógrafos. Al descomponer esa luz que roza el planeta, pueden leer sus colores y descubrir de qué está hecha su atmósfera.Nuevas teorías para intentar explicar lo inexplicableTOI-5205 b desafía la teoría actualHasta ahora, la idea general era que los planetas se van formando poco a poco a partir de los restos de polvo y gas que giran alrededor de las estrellas recién nacidas. Todo bien hasta ahí, pero un planeta tan grande orbitando tan cerca de una estrella tan pequeña y fría no tiene sentido. Por eso, para intentar buscar el sentido, los investigadores han creado el programa más ambicioso del actual ciclo del James Webb: Red Dwarfs and the Seven Gants. El objetivo es centrarse precisamente en rarezas como esta, conocidas como exoplanetas gigantes alrededor de estrellas enanas M.Al revisar los datos, el equipo, que ha publicado su descubrimiento en The Astronomical Journal, se llevó una sorpresa al ver que la atmósfera del planeta iba a contracorriente. En proporción a su nivel de hidrógeno, TOI-5205 b tiene poquísimos elementos pesados; bastante menos que Júpiter y muchos menos que su estrella. Aquí, lo habitual en este tipo de gigantes gaseosos es justo lo contrario: suelen estar mucho más enriquecidos con metales que los astros que orbitan. Además de constatar esta extraña falta de elementos pesados, el telescopio James Webb permitió encontrar rastros de metano y sulfuro de hidrógeno, dándonos una radiografía química muy detallada del exoplaneta.Para explicar este sinsentido, los astrofísicos se pusieron a hacer números con modelos avanzados de estructura planetaria y dieron con una explicación sobre lo que ocurre en su interior. Al cruzar los datos de masa y radio, se dieron cuenta de que el planeta, en su conjunto, debería ser unas cien veces más rico en metales de lo que aparenta su exterior. La conclusión es que, durante su formación, todo ese material pesado se hundió como una piedra hacia el núcleo. .image img { width: 100% !important; height: auto !important; }