Una batería hecha con plantas bate todos los récords de densidad energética

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Los avances tecnológicos están a la orden del día; para fortuna de nosotros como usuarios, podríamos estar viendo futuros beneficios para los productos que utilizamos en el día a día. El siguiente paso en las baterías es un hidrogel que resuelve el problema de las llamadas dendritas. Al cargar las baterías de iones de zinc, es posible que se desarrollen estas de tal forma que pueden provocar una falla prematura. Con este avance presentado se podría controlar y erradicar las dentritas, un trabajo que está haciendo la Universidad Tecnológica del Sur de China en Guangzhou, la cual recurrió a las plantas. La ventaja es que el hidrogel de origen orgánico resistió 1.100 horas de ciclos sin tener fluctuación de voltaje. ¿Cómo se creó este hidrogel como batería?Para comenzar, todo comenzó con una estructura donde los investigadores disolvieron celulosa microcristalina en un baño de álcali/urea frío, donde se utilizó bórax para unir los polímeros y formar una base. La estructura formada fue reforzada con nanofibras de bambú; las hebras son de 3 nanómetros de grosor, pero contienen una gran red de grupos carboxilo que actúan como un tipo de imán químico para los iones. Las nanofibras son un refuerzo que endurece el gel y son conductores, ya que pueden acelerar el movimiento de iones a través de la batería. Las fibras pueden duplicar la velocidad con la que se mueven los iones de zinc respecto a lo que hacen los materiales vegetales estándar. Se hicieron simulaciones por ordenador y se percataron de que los iones pueden atravesar el material compuesto a mayor velocidad. Descubrieron que el rendimiento es óptimo bajo presión; puede resistir una alta potencia a temperaturas extremas que superan los 45 grados Celsius. En un formato de batería completa, el hidrogel creado puede mantener el 80% de su capacidad después de 1.000 cargas. Estudio publicado del hidrogel de celulosaUna opción que podría traducirse en energía ecológica y económicaLas baterías estándar pueden concluir su vida útil llenas de nódulos ásperos; la superficie protegida con el gel puede permanecer el doble de lisa. La diferencia es que la superficie de zinc está lisa y su contraparte líquida tiene nódulos dendríticos rugosos, de acuerdo a lo que expusieron los investigadores. Los materiales utilizados (bambú, bórax y celulosa en polvo) son básicos y económicos. El gel puede ser moldeado en rollos y puede ser un proceso de fabricación similar al que ocurre con el papel. En consecuencia, no se necesita una instalación para residuos peligrosos. La inmersión de esta nueva batería en una solución de enzima celulasa hace que la membrana sea consumida en un lapso de cuatro horas. El siguiente paso es que el hidrogel de celulosa pueda entrar a una etapa de recubrimiento en prueba piloto. Seguirán las pruebas para ver si estos componentes pueden hacer de una batería algo más seguro con respecto a lo que existe en la actualidad..image img { width: 100% !important; height: auto !important; }