Ahí está la esencia de la ciudad. En esa moto cabe toda la sevillanía de un escritor capaz de sublimar la belleza de lo cotidiano. Paco Robles ha llegado a la Feria este Lunes del Alumbrado vestido de 'fauvismo' por el pincel de José María Cerezal. Ha pisado el albero para la cena del Pescaíto con su vehículo adaptado dibujado como una flamenca puntillista. Porque él puede y los demás no. El genio de Robles no tiene barreras y esta moto gitana es la confirmación. Es el triunfo de la estética sobre la funcionalidad, como una herencia del diseño que Bacarisas dejó impreso en las pañoletas de las casetas y en las lámparas chinas que son ahora farolillos. La moto flamenca que le ha pintado Cerezal es el refugio de un humanista sobrepuesto al trance porque su talento viaja rápido. Paco atraviesa las calles de la ciudad efímera y lleva el arte hasta en el guardabarros. Ahí está su victoria. Que se quiten los enganches, ábranle paso y denle un catavino que, como el 'Sol naciente' de Monet, Paco Robles es también impresionista.