Jon Rahm volvió a disfrutar en un campo de golf y lo hizo a lo grande, llevándose el LIV México por seis golpes de ventaja sin que nadie pudiera poner en duda su dominio. Se encaramó al liderato en la segunda jornada y ya no se bajó de ahí, pues demostró ser el absoluto dominador del torneo y le sirvió para conseguir su cuarto título en este circuito y el segundo de la temporada. Su última tarjeta de 64 golpes (-7) le sirvió, además, para irse eufórico al siguiente torneo. La fiesta española venía anunciándose desde el comienzo, pues los jugadores ibéricos presentes en Chapultepec recibieron el mismo cariñoso recibimiento que los propios locales. Y de hecho, salvo Sergio García que siguió su propio guion depresivo que ya evidenció en el Masters de Augusta, los otros cuatro encandilaron a la afición por distintos motivos. Jon Rahm, por el gran conocimiento del campo (estuvo tres veces a punto de ganar aquí) y por meterse al público en el bolsillo al elegir música mexicana para la presentación de su equipo; Luis Masaveu, el más desconocido, por su evidente calidad y capacidad para pelear cada golpe. Y los dos elementos restantes de Arizona State, David Puig y Josele Ballester, por su enorme pegada, que se veía multiplicada por la elevada altitud de la capital azteca. A lo largo de las tres primeras rondas se fue gestando una gran gesta que terminaría por concretarse en la dominical, donde desde el principio las tres primeras posiciones estuvieron reservadas a los exalumnos de esa universidad estadounidense. Como también estaba en juego el título por equipos, Jon Rahm no quiso dar opción a sus compatriotas y comenzó a lo grande (menos cinco en otros tantos hoyos) y ya solo tuvo que mantener la ventaja hasta el final, para darse un baño de masas más que merecido en la última bandera, cuando el público se acercaba a su paso para chocarle la mano para compartir el éxito con el bilbaíno. «Esta semana ha sido muy especial; si con la victoria de Hong Kong la sensación fue de alivio, esta segunda es un poco lo mismo porque me preguntaba si sería capaz de ganar más de una vez en un año. Llevo seis torneos esta temporada: cinco han sido increíbles y uno, horroroso. Que el malo haya sido en un grande (el Masters)… me preocupa, pero el nivel de juego de esta semana me ayuda mucho para calibrar mi nivel de juego», afirmó eufórico el jugador de Barrica. Los dos cachorros de Sergio García dejaron en buen lugar a los Fireballs y, con su podio, después de trabajadas vueltas bajo par (cinco menos el catalán y cuatro el castellonense), consiguieron que su conjunto terminara segundo tras la Legion XIII del vasco. .