Hay informes que se publican, generan un par de titulares y desaparecen en dos días, y hay informes que se quedan. El Informe Anual 2026 sobre el estado de la IA del Stanford University Institute for Human-Centered AI parece de los segundos, porque China ha adelantado a EE UU en la carrera por el liderazgo en inteligencia artificial de formas que hace dos años habrían parecido exageradas.Tal y como nos cuentan desde Futurism, en 2017, el Consejo de Estado chino publicó su primera gran hoja de ruta de IA con un objetivo concreto: alcanzar una competitividad industrial de primer orden mundial para 2030, y nueve años después los números del informe sugieren que ese plazo se está cumpliendo con bastante antelación.¿Puede EE UU frenar a China cuando ya le ha comido la mano?DeepSeek sólo abrió las compuertas para que se colasen las demásEmpecemos por donde más duele. En 2024, China acumuló el 74% de todas las patentes de IA concedidas en el mundo, frente al 12% de EE UU, lo que no son promesas ni titulares sino propiedad intelectual registrada que define, en buena medida, quién controla las bases de la siguiente década en este sector.El 3% que se lleva la Unión Europea en ese mismo reparto no es un detalle menor que se pueda despachar con una nota al pie, porque Bruselas lleva años con el discurso de la soberanía tecnológica y la autonomía digital, y lo que refleja el informe es que Europa apenas aparece en el mapa de la inteligencia artificial cuando se mira con datos en la mano, no con declaraciones institucionales.En robótica industrial con IA la diferencia es todavía más difícil de procesar, dado que China no dobla ni triplica a EE UU sino que opera nueve veces más robots industriales con IA que su rival, lo que implica un nivel de automatización en la cadena de producción que no tiene una corrección rápida posible desde el otro lado del Pacífico.En publicaciones científicas la historia es parecida, ya que la investigación china es la más citada a nivel mundial en inteligencia artificial, lo que significa que no solo construye más infraestructura sino que el resto del sector lee y referencia su trabajo por encima del de cualquier otro país, incluido EE UU.La paradoja más irónica de todo el informe es la del dinero, porque EE UU volcó 258.900 millones de dólares en inversión privada en IA durante 2024 mientras China destinó 12.400 millones, es decir, EE UU gastó veinte veces más que China y sigue cediendo terreno en patentes, robótica e investigación al mismo tiempo, lo que plantea preguntas incómodas sobre la eficiencia de ese gasto.Qwen es otra IA china de código abierto ampliamente aceptadaDonde EE UU sí aguanta es en la calidad de sus modelos de lenguaje, aunque tampoco esa ventaja se sostiene como antes, dado que según Stanford la superioridad estadounidense en los llamados Arena scores (rankings que miden qué modelos prefieren los usuarios en pruebas ciegas, sin saber cuál es cuál) se ha reducido de forma considerable desde principios de 2025, no de golpe sino de manera gradual, que es precisamente la peor forma de perder ventaja porque es fácil no verla llegar.El primer aviso serio se produjo en febrero de 2025, cuando DeepSeek-R1 igualó brevemente al mejor modelo estadounidense en esos rankings de rendimiento, algo que en su momento sonó a anécdota puntual pero que visto desde marzo de 2026 encaja con una pauta más larga y más firme de lo que se quiso reconocer entonces.A día de hoy, el modelo líder de EE UU aventaja al mejor modelo chino por una diferencia que ha caído hasta el 2,7% en los rankings de rendimiento, con una brecha que ha fluctuado en dígitos simples durante el último año y que ha llevado a los dos países a intercambiarse posiciones en la cima de esos rankings más de una vez desde principios de 2025.Parte del avance chino se ha construido sobre una eficiencia que EE UU no ha sabido replicar con sus presupuestos millonarios, y el hecho de que se haya detectado uso de chips NVIDIA en el desarrollo de nuevos modelos apunta a que las sanciones a la exportación de chips no están frenando a China tanto como se esperaba cuando se diseñaron.La destilación de modelos y la ingeniería de bajo coste parecen estar resultando como métodos más efectivos que el gasto bruto en infraestructura, lo que, si se confirma como tendencia, pondría en cuestión buena parte de la lógica con la que EE UU ha planteado su política de contención tecnológica frente a Pekín.El propio informe recoge esta evolución sin demasiados rodeos: durante años EE UU superó a todas las demás regiones en tamaño de modelos, rendimiento e investigación en inteligencia artificial, pero China fue ganando terreno de forma gradual hasta que a lo largo de 2025 y 2026 ha borrado prácticamente cualquier ventaja estadounidense, lo que encaja con la hoja de ruta que el Consejo de Estado trazó en 2017 con ese horizonte de 2030 en mente. .image img { width: 100% !important; height: auto !important; }