Durante los últimos tres años, una red clandestina de agentes vinculados a Moscú ha ejecutado más de un centenar de actos de sabotaje en suelo europeo. Según un estudio de GLOBSEC y el ICCT, el Kremlin recurre a delincuentes rusoparlantes reclutados por Telegram (la empresa lo desmiente) para incendiar almacenes, atacar infraestructuras y castigar a Europa por su apoyo a Ucrania.