La automoción aragonesa juega ya en otra liga. En plena atonía de ventas en el mercado europeo y con la transición eléctrica aún plagada de incertidumbres, la comunidad autónoma ha conseguido asegurar inversiones, modelos y un horizonte para este sector estratégico. La gigafactoría de baterías que impulsan CATL y Stellantis, junto al desembarco productivo de Leapmotor en la planta de este último grupo en Figueruelas, sitúan a este territorio en una posición privilegiada en la carrera industrial del coche eléctrico en el viejo continente. Un porvenir que tiene un claro acento chino.Seguir leyendo....