Innato

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Consigue un guión redondo ; una directora solvente; a Imanol Arias en el papel de un asesino en serie pirómano que ha cumplido veinticinco años de talego y regresa a su casa; a Elena Anaya en el papel de su hija , que además es una reputada psicóloga y hace para la poli perfiles de psicopatías; a Roberto Álamo en el papel de la pareja de la hija; y a la genial, bellísima entre las bellas y grandísima actriz Emma Suarez en el papel de la poli que encerró al malo; e idea una trama donde, a la vuelta a casa del malo, aparece otro asesino en serie con el mismo modus operandi; agita el cóctel con orden y lograrás una gran serie de televisión, la que ofrece Netflix, un plan excelente para disfrutar del primer día del nuevo año La serie Innato propone una inmersión tenebrosa, cuidada y magistral en los rincones más oscuros de la mente humana, y combina suspense y drama emocional, añadiéndole una narrativa perturbadora en el límite de la psique y el alma. Lo que comienza como la búsqueda de respuestas ante una serie de sucesos violentos deriva en un viaje psicológico que se pregunta, es una duda existencial, si el mal es consecuencia del entorno o una condición inherente al ser humano. Así la serie juguetea con innegable acierto en los bordes de lo que resulta moral Lejos del clasicismo del género, los protagonistas están marcados a fuego y memoria por los traumas del pasado y las decisiones que los persiguen. Los actores afilan las interpretaciones, en base a lo anterior, contenidas y cercanas al neorrealismo italiano, donde también se abunda en los silencios que dicen mucho, y en las pausas y miradas llenas de significantes. Innato apuesta por una estética fría, sombría, con una fotografía que refuerza la sensación de inquietud infinita. Los espacios clausurados, la iluminación suave hasta el desmayo y el abuso de sonidos de pesadilla forjan una atmósfera opresiva que acompaña el descenso en picado y psicológico de los personajes. La directora muestra una clara apuesta, ganada de sobra, por del thriller europeo, en el que la tensión emocional supera con creces, y eso es bueno, a la acción. Lo que cuenta Innato da pasos lentos y firmes, huye del impacto inmediato, edifica un suspense progresivo, siembra pistas y provoca curvas que cobran sentido con el paso de los episodios. A fin de cuentas la serie, con un planteamiento arriesgado y una ejecución sólida, ofrece una experiencia que va más allá del entretenimiento, que bucea en la parte oscura y tan intima del espectador. Otro acierto del audiovisual español. No se la pierdan, siendo perfecta para celebrar el nuevo año.