Esta noticia es una publicación original de Cinemascomics.comDespués de Avatar: Fire and Ash, James Cameron se enfrenta a una decisión clave: seguir exprimiendo Pandora… o volver a sorprendernos con algo completamente nuevo. Y lo más interesante es que el propio cineasta ya ha dejado claro que no quiere pasar el resto de su carrera encerrado en un único universo, por espectacular que sea.Durante años, James Cameron ha convertido Avatar en sinónimo de cine-evento. Cada estreno no solo ha sido una película, sino una demostración técnica, un recordatorio de hasta dónde puede llegar el espectáculo en pantalla grande. Fire and Ash vuelve a dejarlo claro con imágenes apabullantes y un despliegue visual que muy pocos directores podrían igualar hoy en día. Pero incluso el rey de Pandora sabe que hay un límite.El cansancio de repetir la fórmula, incluso cuando funcionaLa tercera entrega de la saga vuelve a expandir el mundo de los Na’vi, eleva las apuestas y presenta nuevas amenazas. Sin embargo, para muchos espectadores hay una sensación difícil de ignorar: algunas secuencias empiezan a resultar familiares. No es que el resultado sea malo, ni mucho menos, sino que Cameron parece apoyarse en los mismos grandes avances técnicos que ya nos dejaron boquiabiertos en las dos primeras películas.El propio director ha reconocido en entrevistas recientes que no quiere pasar los próximos años dedicándose en exclusiva a Avatar. Aunque ya tiene escritos Avatar 4 y Avatar 5, su idea pasa por delegar más, colaborar y no estar implicado hasta el último detalle de cada plano. Un cambio de mentalidad comprensible para alguien que ya ha superado los 70 y que, aun así, sigue teniendo más ideas que muchos cineastas jóvenes.Un creador que nunca se ha definido por una sola sagaTerminator 2Parte del problema —si es que puede llamarse así— es que Cameron es demasiado bueno creando mundos originales. Antes de Pandora ya había dejado huella con títulos como Titanic o Terminator, y también demostró que sabía engrandecer universos ajenos con Aliens. Esa capacidad para reinventarse es lo que lo convirtió en una figura irrepetible dentro de Hollywood.Por eso, limitar su legado a una sola franquicia, por exitosa que sea, suena casi a desperdicio. En una industria obsesionada con exprimir propiedades intelectuales hasta la última gota, Cameron siempre ha sido una anomalía: alguien capaz de convencer a los estudios para financiar proyectos arriesgados, caros y técnicamente imposibles… y además convertirlos en éxitos colosales.La batalla contra el tiempo también juega su papelSi Cameron dirige personalmente Avatar 4 y Avatar 5, siguiendo los ritmos habituales de producción, estaría rondando los 77 años cuando se estrene la última. El cierre de su carrera quedaría marcado por cinco superproducciones consecutivas ambientadas en el mismo mundo. Impresionante, sí, pero también algo limitado para un creador con fama de inconformista.La pregunta es inevitable: ¿de verdad queremos que el último gran acto de James Cameron sea únicamente Pandora? El cine necesita algo más que continuaciones, y el propio Cameron parece saberlo mejor que nadie.En una era de franquicias, hacen falta visionariosHollywood atraviesa un momento delicado. Las ventanas de exhibición se han reducido, el streaming ha cambiado los hábitos del público y muchas películas luchan por convencer a la gente de que vuelva a las salas. En este contexto, directores como Cameron o Christopher Nolan son casi reliquias vivientes: autores capaces de atraer masas con historias originales y una visión clara.Avatar: Fire and Ash recuperó su gigantesco presupuesto en apenas una semana, un dato que demuestra que el público sigue confiando en el nombre de Cameron. Precisamente por eso, su siguiente movimiento es tan importante. Si alguien puede levantar un proyecto completamente nuevo, sin depender de una marca conocida, es él.Pandora seguirá ahí… pero el cine necesita algo másNada indica que Cameron esté agotado creativamente. Al contrario, se habla de hasta diez proyectos en distintas fases de desarrollo, muchos de ellos alejados del universo Avatar. Eso refuerza la idea de que su corazón creativo no pertenece solo a Pandora, por muy espectacular que siga siendo ese mundo.Avatar ha sido, y sigue siendo, un ejemplo de cine maximalista llevado al extremo. Pero incluso los universos más bellos necesitan saber cuándo dejar paso a algo distinto. Cameron ha demostrado a lo largo de su carrera que sabe reinventarse, sorprender y abrir caminos donde nadie más se atreve a mirar.Quizá ha llegado el momento de que Pandora descanse un poco… y de que James Cameron vuelva a crear ese “nuevo mundo” que haga que todos volvamos al cine con la sensación de estar viendo algo que nunca habíamos visto antes.¿Crees que James Cameron debería dejar descansar Avatar y sorprendernos con un nuevo universo? Te leemos en comentarios y recuerda seguirnos en Google News para no perderte nada del cine que viene.Esta noticia ha sido publicada por Cinemascomics.com