Entrevista a Kieron Gillen

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Créditos: en la elaboración de esta entrevista han participado Alfonso del Pino Arenas, Igor Álvarez Muñiz y Edu Sesé. Esta entrevista se enmarca en la celebración de las XXX Jornadas del cómic de Avilés, que tuvieron lugar a principios de septiembre de este año y donde también pudimos entrevistar a Ram V. Nos gustaría volver a dar las gracias y mandar un cálido saludo al equipo organizador, por ofrecer un evento tan especial y por tratarnos con tanta amabilidad.Kieron Gillen nos dio una entrevista de más de una hora que os reproducimos a continuación. Fue sumamente amable y no dudó en meterse en temas personales, por lo que nos saltábamos las preguntas cada poco, pero pasada la hora tuvimos que cortar porque tenía otros compromisos. Si por él fuese se hubiera quedado otra hora más con nosotros charlando, lo que también es de agradecer.Entrevista a Kieron GillenZN: ¿Cómo te está yendo en Avilés?Gillen: Genial. Hay un ambiente encantador.ZN: Hace poco publicaste Closer, un cómic de un solo número autoconclusivo. Como creador, ¿cómo te sientes al utilizar este formato?Gillen: Pues es un poco de donde vengo. Si te quieres dedicar a los cómics, seguramente empieces por formatos editoriales más pequeños y tengas que pasar por escribir bastantes historias así. Es como volver a mis raíces. Es el tipo de obra que me imagino haciendo mucho más a menudo. Recuerdo que hubo una época en Marvel en la que hacía muchos números sueltos, historias de un solo episodio, y siempre lo consideré uno de mis puntos fuertes… y en algún momento dejé de hacerlo. No recuerdo exactamente cuándo, pero me convertí en alguien mucho menos centrado en historias de un solo número. En aquel momento, la idea era hacer algo pensado sobre todo para el equipo artístico.Originalmente iba a ser una antología, pero luego lo reconsideramos para que funcionara como un relato corto: un solo número, perfecto. Y la idea era: “Ya veremos cómo funciona. Quizá hagamos más números según cómo le vaya”. En los cómics —especialmente en el cómic estadounidense— todo está muy ligado a la idea de una serie regular, de una historia continua, y esa no es ni mucho menos la única forma de hacerlo.ZN: ¿Qué es exactamente un “romance apocalíptico”?Gillen: Es algo que siempre me ha interesado. Si revisitas mis primeros trabajos —que ya no están disponibles porque eran webcómics, muchos de ellos simples experimentos con amigos— verás que es una idea que me atrae mucho: dramatizar un apocalipsis emocional y yuxtaponerlo con el fin del mundo.La gente dice mucho lo de: “A ver, que tampoco se acaba el mundo”. Bueno, ¿y si sí lo es? Al menos es el fin de ese mundo. Muchas de esas historias iban sobre el final de una relación. A veces no tanto sobre la ruptura en sí, sino sobre la ceguera dentro de la relación; el solipsismo: la idea de que el mundo se reduce a dos personas y puede derrumbarse sin que apenas te des cuenta.Es una forma de jugar. De coger algo muy puro y emocional —y también con su toque de humor— y llevarlo al extremo, hacerlo ridículo. Subir el volumen en el cielo, por así decirlo. En teoría literaria existe el concepto de la “falacia patética”: el mundo refleja las emociones del personaje —“estoy triste, así que llueve”—. Pues esto es eso llevado a niveles kirbyanos.También tiene que ver con una pregunta: “Si solo te quedaran unos segundos, ¿qué harías?”. Nunca he escrito un gran romance apocalíptico. Hay fragmentos de esa idea en The Wicked + The Divine: “Te quedan dos años. ¿Qué vas a hacer?”. Hay cosas parecidas en Die, donde se exteriorizan los traumas de la gente, pero el romance apocalíptico puro… quizá debería crear uno enorme.El problema es que suelen ser emocionalmente agotadores. Cada vez que estoy en disposición de escribir uno, pienso: “No quiero pasarme 200 páginas revolcándome en esto”. ZN: ¿Entonces sí tienes una historia así guardada?Gillen: Tal vez. Tengo una idea, pero ahora mismo no quiero ponerme con ella porque es una historia de amor con IA y no creo que la inteligencia artificial necesite más simpatía en estos momentos.La idea era contraponer una versión programada de una relación con una relación real que se desmorona, hablar de la idea del amor frente a la realidad del amor. Es algo que me apetece hacer, pero siempre que tengo tiempo para escribirlo pienso: “Esto es deprimente”. Es importante, pero deprimente.¿Has visto Audition, la película de Takashi Miike de principios de los 2000? Es ese tipo de historia de amor. Decirlo en voz alta me hace pensar que quizá debería escribir un gran romance apocalíptico y quemarlo todo.ZN: Sobre las antologías… ahora hay algunas muy distintas, como Assorted Crisis Events o Ice Cream Man. Es increíble. ¿Has pensado en incorporar todos estos romances apocalípticos dentro de una misma continuidad?Gillen: Pues es curioso porque mi abogado me lo ha sugerido [risas]. Podría llamarse Apocalypse Romances: cada número, el mundo se acaba, pero tenemos a una pareja distinta.Closer nació de pensar en una relación antigua: escribirla como si yo fuera el malo. ¿Cómo me vería ella? ¿Hasta qué punto me he comportado mal? Hay mucho juego, mucho “espíritu en la escalera”, como dicen los franceses —aunque no voy a intentar decirlo en francés porque no lo hablo—.Ahora mismo estoy en un momento raro con los cómics. Me encanta lo que he hecho, pero no sé cuántos más voy a hacer en el medio plazo. Quizá debería tomarme un descanso. Tengo otras cosas que quiero hacer. Me pregunto si este es el mejor uso de mi tiempo o si debería dar un paso atrás… o hacia algo completamente distinto. Estoy en un momento muy contemplativo.Además, tengo un niño de tres años. Eso cambia mucho cómo piensas sobre el tiempo y el espacio y sobre lo que supone hacer un cómic de Image. En la actualidad estoy haciendo dos y probablemente no podría hacer un tercero. Tal y como los planteo, son como unas criaturas monstruosas. Seguramente haya una forma más fácil de enfocarlos, pero yo no la conozco.ZN: El título Closer viene de un álbum de Joy Division, ¿no?Gillen: Es de The Carpenters. El episodio entero también está inspirado en Close to You. Aunque también viene de Joy Division, claro. Todo es… es un poco indefinido. Tienes un título que evoca el gótico, pero en realidad estoy evocando la música pop mainstream. Creo que forma parte de la energía que transmite, ¿sabes a qué me refiero? Es muy fácil crear una atmósfera como la de Joy Division y hacer movidas apocalípticas, pero no dije: “No, vamos a hacer Close to You”.Hay una ironía ahí, no en el sentido de “no me lo tomo en serio”, sino de que surge una tensión rara. La canción que más me destroza emocionalmente es Build Me Up Buttercup, de The Foundations. Es una canción tontísima, pero conecta con temas que a mí me llegan hondo. Me gusta esa tensión entre forma y contenido: puede ser ridículo y devastador a la vez. Puede ser un poco tontorrona y, al mismo tiempo, transmitir la mayor de las angustias. Esa es la sensación. En fin, esa es mi pedrada [risas].ZN: Closer recuerda mucho a Phonogram. Gillen: Sí, desde luego. Pensemos en Phonogram: si hubiéramos seguido haciéndolo durante 20 años, Closer habría sido una historia corta de Phonogram. Es algo diferente, pero sigue indagando en algo similar. ¿Por qué podría estar en una historia de Phonogram? Es un poco forzado… En el número 4 de The Immaterial Girl hacemos algo al crear una secuencia de lucha completa como la de Scott Pilgrim, pero lo importante no es la pelea en sí, sino la metáfora que trae consigo.Aquí es mucho más difícil discernir cuál es la metáfora porque en Phonogram fuimos muy claros en cuanto a que tenía que ser real. Esto es más bien una especie de… Es más bien una fantasía demente sobre lo controlador que puede ser un amante. Ahí es donde rompe con Phonogram, pero parte del mismo lugar. Al final, si me paso 20 años haciendo Phonogram, acabará por deformarse. La pureza ideológica de Phonogram habría cambiado en estos 20 años, ¿no? Sí.ZN: Este es uno de mis álbumes favoritos (Señalamos el primer tomo de Phonogram). Me encanta porque habla de algo que me impacta profundamente: la desaparición de Richey. ¿Tiene un simbolismo especial en el Reino Unido? Es decir… creo que hay momentos en la historia de la música que marcan un antes y un después. ¿Qué opinas?Gillen: Bueno, desde luego siempre he sido un fan de los Manics (Manic Street Preachers), lo que pasa es que eran muy intensitos, como sus fans. Y la persona que inspiró a Beth en Rue Britannia… estoy pensando en ella específicamente. Esto es ficción, nada es real, pero la inspiración sí que viene de ahí. A ver… estoy intentando dar con una buena respuesta.Sí, creo que es un momento completamente mitológico. Tengo algunas objeciones sobre Rue Britannia. Creo que soy un poco cruel en ese sentido. Al final es un libro sobre cumplir los 30. Ceo que aún noto una crueldad fundamental en ese aspecto. Seguramente habría mostrado más empatía hacia Richey si lo hubiera escrito ahora, pero es que ahora tampoco escribiría algo así.Lo de Richey…. fue horrible imaginarlo. Fue como si, con su desaparición, lo dejara todo atrás. Y claro, luego no dejaba de pensar en la gente a la que dejó atrás. Su situación es diferente, claro, pero él tomó la decisión. Todos los demás están atrapados en un limbo, como si se preguntaran: «¿Qué demonios significa esto?». Recuerdo, por ejemplo, el libro de Simon Price, el tipo de cosas que anotó. Escribió el libro a finales de los 90. Entonces no se sabía si Richey estaba vivo o muerto, claro; pero podría haber muerto después. Que alguien no se suicidara en el 94 no significa que no se haya suicidado en ningún momento desde su desaparición.Pero sí, es como algo grande, mitológico, como un tipo de figura que destruye de una forma que deja marca y que se queda en especial con algunas persona.En fin, me alegro de haber escrito sobre ello… Y no estoy seguro de responder a tu pregunta, lo siento [risas].(Nota: se habla de la desaparición de Richard James Edwards, guitarrista de Manic Street Preachers)ZN: No, no, está genial.Gillen: Hay una frase en Phonogram donde Cole le dice a Lloyd que van a hacerse grandes, pero no es tanto que se hicieran muy grandes en general, sino más bien que lo eran para ciertas personas. En el Reino Unido eran un éxito, vendieron muchos discos, pero luego había otra gente más intensita, la gente que prácticamente rendía culto a Richey. Esa gente era muy real, se veía por las calles. Tal y como está la escena musical hoy en día, un grupo que pudiera generar esta reacción en la gente habría funcionado de manera muy distinta. Si le añades la existencia de Internet, si lo retrasas solo unos cinco años, ya habría sido algo muy distinto.Estaba pensando en los Idles (Nota: Un redactor lleva una camiseta de la banda). Cuando los escucho, siempre pienso: «Dios mío, ojalá hubieran existido cuando tenía 13 años». ¿Sabes a qué me refiero? Un grupo que hiciera música como ellos, desde esa perspectiva específica de crítica a la masculinidad. ¡Joder, ojalá hubieran existido!Los Manics eran un grupo así y nos gustaba mucho que estuvieran ahí, diciendo lo que hacían. Incluso cuando se equivocaban. Y se equivocaban a menudo; era parte de su gracia, la verdad.Tengo claro que los Manics fueron mi grupo favorito durante gran parte de mi vida. Si me hubieras preguntado cuál era mi grupo favorito, te habría dicho que ellos. Ni siquiera sé cuándo dejó de ser así. Ya no tengo un grupo favorito.Bueno, quizá sea Belle and Sebastian, y me da mucha rabia. Me da rabia haberme vuelto fan de Belle and Sebastian a mi avanzada edad. Ni siquiera es cosa de la vejez. Si pienso en mi vida en general, la banda que más placer me ha dado es Belle and Sebastian. ¿Qué narices dice eso de mí? ¿Qué me pasa? No sé, no me gusta etiquetar las cosas.Al final todo esto forma parte de un viaje. Uno cambia, descubre y ve diferentes aspectos de la vida, y también se da cuenta de que las canciones significan cosas distintas en momentos distintos.A veces la gente tiene una idea equivocada de Phonogram en varios sentidos. Y con razón, porque piensan que trata de la juventud, pero Phonogram no trata de la juventud. En realidad, trata de la música, como es lógico. Habla sobre envejecer. Gran parte de la historia de Phonogram habla sobre el tiempo. Lo que creo que la gente no entiende es que, en otro universo, Jamie y yo habríamos seguido haciéndola para siempre.Recuerdo que, cuando murió mi padre, dejó una cinta de música con algunas notas al respecto. Esa es una historia de Phonogram. La idea que tengas en mente sobre la música a los 70 años seguirá siendo una historia de Phonogram.Intentamos transmitir la idea de que la cultura y la música que consumimos siguen moldeándonos y hablando de nosotros a lo largo de nuestras vidas. De eso trataba.ZN: Sí. Para mí, al final habla de la vida en sí misma. En ese sentido, me recuerda a las obras de Rick Remender.Gillen: Sí, desde luego. Rick viene de un lugar completamente diferente, pero me encanta. Es como si cuando leo las obras de Rick me diera cuenta de lo que piensa.Mirad, voy a contaros una historia sobre Rick, de mi primera vez en el Marvel Summit. Vamos en el coche y ponen una canción de britpop en la radio. Rick va y dice: “Qué buena cover”, y yo le digo: “Rick, no es una cover”, y él responde: “Claro que lo es”.Discutimos un poco, claro, porque somos tíos. Entonces él dice: “¿Qué te apuestas?” y yo digo: «Venga, 20 dólares». Sé que podría haber apostado más, pero sabía que tenía razón. No quería abusar.Teníamos Internet en el móvil, aunque fuera muy lento, así que él lo busca y se queda como: “Vaya, pues no es una cover”. Recuerdo que Fraction dijo: “Rick, acabas de apostar sobre el britpop con el pavo que escribió EL cómic sobre el britpop. ¿Qué problema tienes?”. Pero bueno, el dinero se gastó en cerveza para el grupo, así que todos contentos [risas].Ay, no debería haber contado esta historia. ¡Nunca cuentes una historia de la que salgas vencedor!Pero sí, sigo el trabajo de Rick, aunque ya no hablemos tanto como antes. Teníamos una relación muy cercana, sobre todo en Marvel, pero él ya hizo lo suyo allí y no ha vuelto. O sea, yo volví a Marvel porque estaba agotado. No podía escribir otra obra igual después de Die. Volver a Marvel era lo fácil y seguro. Pero Rick no lo hizo. Ha trabajado mucho para escribir una serie de libros geniales, personales y también pop. Solo tengo buenas palabras para él.ZN: ¿Y cómo pasas de ser periodista musical y de videojuegos a escribir cómics? Gillen: Buena pregunta. A mí tampoco me parece muy lógico.Sí, hace ya tiempo de lo de periodista musical. Al final, siempre me interesaban más los videojuegos que la música. Siempre me dediqué a la música, pero los videojuegos eran mi pasión principal porque creo que era mejor periodista de videojuegos. Por otro lado, había menos periodistas de videojuegos buenos, así que podía destacar más…Vaya, igual he sonado un poco arrogante. No debería haberlo dicho. ¡Esto es lo que pasa cuando no tomo suficiente cafeína: se me desactivan los filtros!En realidad, mi filosofía original era autodidacta. Lo he aprendido todo por mi cuenta. Cuando me metí en el periodismo de videojuegos, escribía reseñas en casa, felizmente, en el ordenador, y luego hacía fanzines de música y los repartía en discotecas. Escribía una hoja A4, la fotocopiaba y la grapaba. Iba a la copistería de camino a la discoteca, imprimía unas 20 o 30 copias porque era todo lo que podía permitirme y luego las repartía. Y así fue como encontré mi primer trabajo.Cuando empecé con el tema del cómic, allá por el año 2000, avancé muy rápidamente. Fui a convenciones, conocí gente, encontré a artistas que querían trabajar conmigo e hice mis propias creaciones: fotocómics, collages, guiones…. experimenté. Para mí, escribir fanzines y hacerlo mal forma parte de expresar tu pasión.Es decir, toda la gente a la que conocía cuando estaba con lo de los fanzines musicales tocaba en un grupo. La mayoría eran grupos terribles, pero no importaba. Al final vas aprendiendo.La transición entre amar algo de verdad y hacerlo tú mismo me resulta casi inexistente. En cuanto me encanta algo, intento hacerlo también para entenderlo mejor.Me puse a dar vueltas por el mundo y conocí a un montón de gente como Fraction y Kelly Sue, y luego empecé a hacer más y más trabajos. Cada vez llamaba más la atención o la gente me conocía más. Recuerdo cuando publiqué mi primer cómic de cinco páginas con Brian Laframboise.Se le ocurrió una historia llamada «Hit«. La publiqué en un foro y un par de artistas dijeron: «Qué guay, me encantaría hacer una historia contigo algún día». Y yo dije: «Qué bien, claro qué sí». Así es como pasa.Básicamente, tu trabajo es la publicidad para tu próximo trabajo. Con el tiempo, eso me convirtió en escritor de cómics a tiempo completo. Además, ser periodista freelance me enseñó a controlar y administrar mi tiempo.Me organizaba así: el día es para escribir periodismo, la noche es para escribir cómics. Luego llegué a un punto en que la gente empezó a ofrecerme trabajo remunerado y yo me dije: “Vaya, ¿ahora es remunerado? ¡Eso significa que puedo hacerlo todo el día!”.El hecho de que trabajar como freelance sea gratuito significa que puedo empezar a incluir trabajo remunerado en mi día a día. Llegué a un punto en el que me di cuenta de que ganaba mucho más dinero escribiendo cómics que con el periodismo. En mi mente pasé de ser un periodista con un trabajo extra de guionista de cómics a ser un guionista de cómics con un trabajo extra como periodista.Y eso es todo. He tenido mucha suerte de ser convertirme en escritor independiente y poder conseguir tantos trabajos como quisiera. Al parecer, a la gente le gustaba mi trabajo y eso me permitió “colarme” en el sector, pero nunca era yo quien perseguía activamente a la gente. Simplemente estaba por ahí, de pie en el bar, dejándome ver. Nunca le pedí a Marvel que me diera trabajo. Marvel vino a mí y me pidió que trabajara con ellos.Para mí, el trabajo siempre es mi seña de identidad. La gente se sentirá atraída por ese trabajo o no.ZN: Si nos los permites, estamos un poco preocupados porque has mencionado que durante el día trabajas en unas cosas y por la noche en otras. Entonces, ¿te pasas el día entero trabajando?Gillen: Sí, no soy sensato. O sea, a ver… el tipo de trabajo que hago no es a tiempo completo. No es que escriba tantísimos cómics. Más bien me centro en hacer lo que puedo y donde puedo. Pero no es sano. También hay que tener en cuenta que por aquel entonces era más joven.Aunque también tengo cierta obsesión generalizada. Cuando quiero hacer algo, me obsesiono con ello. Con el tiempo me diagnosticaron TDAH, pero para mí es más bien una especie de hiperconcentración.También cabe decir que tengo una ética de trabajo muy estricta. Cuando digo de hacer algo es difícil tenerme al lado. Es como: «Bueno, voy a escribir, voy a dedicar media hora o una hora, de nueve a diez», y haré todos los sacrificios necesarios para sacar ese hueco porque, en última instancia, pienso: “Vale, dices que quieres escribir cómics, pero ¿de verdad quieres desafiarte a ti mismo?”. Ese es el cálculo frío y duro que implica.Y sí, no estoy seguro de que sea bueno ni saludable, y es en gran parte culpa mía. Yo digo que soy así, pero no es que lo recomiende. Creo que se puede ser más sano y marcar mejores límites.Luego fíjate que detesto a la gente que glorifica el trabajo, porque es perjudicial.ZN: Nos sentimos bastante identificados con todo ello [risas].Gillen: Sí, sí. Es muy difícil porque hay que pensar en el… es la cuestión animal.Si tu idea es, bueno, cómo escribir un cómic… Alan Moore escribió cuatro ensayos al respecto en los 80 y luego escribió otro sobre el 2006 como epílogo. Los cuatro de los 80 son como de… un hombre más joven, él estaba escribiendo Watchmen en ese momento. Sin embargo, el de los 2000 es mucho más apático, como si dijera: «Bueno, esto es una tontería» o: «Ah, sí, esta parte tenía sentido, pero la dejé de lado porque en realidad no es importante. Lo importante son todas estas otras cosas».Creo que, sobre todo al principio de tu trayectoria creativa, piensas más en los detalles. Por ejemplo: «¿Puedo resolver este problema haciendo esto? Vale, pues entonces así es como se resuelve”. Y eso no es cierto. Has encontrado una solución al problema, pero no significa que sea la única solución. No significa que no haya millones de maneras alternativas. Para crecer como escritor o creador, tienes que manejar estos asuntos con soltura. Por ejemplo, Alan Moore disfruta citando las Cartas de Estrategia Oblicua de Brian Eno, y la que cita es «¿Qué no harías?».¿Conocéis las Cartas de Estrategia Oblicua? Son un recurso que Brian Eno creó junto a otro artista, Peter Schmidt. Son solo una serie de tarjetas. Cuando estás atascado en un proyecto creativo, les das la vuelta y te dan una frase. Te someten a algo que escapa a tu control.Las dos que siempre recuerdo, porque son las que cito, son: «Reconoce tu error como tu intención oculta», todo eso de «acepta tus errores», y el «¿qué no harías?». En otras palabras: “¿Llevo toda la vida escribiendo cómics de terror? Quizás lo que escribo es comedia”.Por otro lado, Alan también señala que es mucho más importante ser una buena persona que un buen escritor, que, en cierto modo, ser una buena persona te convierte en un escritor mejor.Creo que la buena escritura requiere un tipo especial de bondad. La ambición desmedida puede transformarte en alguien bastante desagradable, es algo que se ve en algunas personas. Esa misma ambición también los convierte en peores artistas y en peores personas. Es muy triste.Pero bueno, no sé, volviendo a vuestra pregunta… tampoco creo que esté tan mal. ZN: No tiene por qué ser tan triste. Lo que cuentas es, simplemente, algo muy humano.Gillen: Bueno, sí. O sea, uno de los efectos de envejecer es que dicen que ganas perspectiva. Sé que es algo muy molesto para la gente más joven, pero es que es verdad. Muchas de estas cosas yo no las entendí hasta que me hice mayor. Para mí, tener perspectiva significa que he sido una persona diferente y he visto las cosas desde diferentes perspectivas.No creo que mi antiguo yo estuviera equivocado, pero soy consciente de la triangulación que ha habido en mi vida en torno a ciertas cosas. Soy consciente de que he sido una persona diferente. Y una vez que eres consciente de que has sido una persona diferente, tu forma de ver a la gente cambia. De hecho, diría que es lo único que me gusta de envejecer; esa idea de haber visto más cosas desde diferentes perspectivas y eso te vuelve más bondadoso, más empático… o al menos intento serlo.Luego hay gente que se va por el otro lado, que solo se amarga y se enfada mucho. Eso también ocurre porque el mundo te aplasta. Al final, no todo va sobre los cómics.ZN: Y así es como pasamos de la música a la filosofía [risas].Gillen: ¡Sí! O sea, eso es Phonogram, ¿no?ZN: ¡Claro! Si los cómics pueden hablar sobre cualquier cosa, esto también puede hablar sobre los cómics.Gillen: ¡Así es!ZN: Vertigo surgió de una explosión en Estados Unidos y luego vino The Walking Dead, otra gran explosión. No el cómic, sino la serie de televisión… y luego Image se abrió a muchos artistas con ideas diferentes que no estaban en Image en ese momento. Es muy similar a Vertigo. ¿Te sientes una parte importante de todo aquello?Gillen: “Una parte importante”… cómo suena eso… [risas]. Sin duda soy parte de ello. Creo que tildarme de “importante” a lo mejor es pasarse, pero, si te pones a enumerar todos esos cómics, estaremos ahí. En términos de britpop, ¿quiénes seríamos? Quizás Elastica…Si hablamos de los libros de Image de esa época, nosotros estaríamos entre los cinco más destacados… en la parte más baja de ese top. Y no lo digo en el mal sentido, porque el top cinco tiene obras como Saga. No hay nada de malo en no ser el número uno. Pero sí, sin duda fuimos importantes, sobre todo nosotros, que fuimos los que teníamos un rollo más Vertigo. Creo que una vez Shelly Bond dijo: “¡Anda, ese es el que se nos escapó!”.Al final somos Jamie y yo haciendo una versión glamurosa y meta de la década de 2010 de la clásica historia de Vertigo. Va de estrellas del pop, de la divinidad, de para qué sirve la vida. Es muy pretencioso, en el buen sentido. Está diseñado para convertirse en una obsesión. Algunos adolescentes estaban obsesionados con The Wicked + The Divine porque era un libro generacional. Fue como estar en un grupo, como estar de gira. Estuve pensando en ello hace poco a raíz del décimo aniversario.Recuerdo que para otra entrevista me preguntaron: “¿Cuándo supiste que esta obra iba a ser algo especial?”. El problema con The Wicked + The Divine es que puedo elegir cientos. Hay cientos de momentos en los que pienso: «Esto no es normal». O sea, hubo momentos como… «Recuerdo a Michael, se me olvidó su apellido».Recuerdo estar con Michael Conrad en una de las fiestas que se organizaron a partir de The Wicked + The Divine en Seattle. Era un sitio precioso, habían puesto pósteres dorados enormes en la pared. Jamie y yo estábamos arriba, haciendo de DJ. La cosa se iba de madre todo el rato. Tuvieron que pedir a los asistentes que dejaran de tener sexo en los cubículos, lo que me parece genial.Había una mezcla fantástica de gente que suele ir de fiesta y gente muy tímida; gente un poco cómica que probablemente nunca haya estado en un lugar así, pero muy contenta porque todo es muy acogedor y agradable.El caso es que Michael dijo: “¿Sabéis? Grant Morrison escribió Los Invisibles en los 90, que va de escribir sobre lugares, y vosotros habéis creado un lugar como este. Básicamente, habéis cogido Los Invisibles y le habéis dado la vuelta. Habéis logrado que la gente se una y tenga un momento así”.Eso no es normal, ¿me entendéis? Estoy muy orgulloso del trabajo que hicimos.Y es curioso porque en aquel momento yo estaba destrozado. Estaba en un punto terrible emocionalmente, así que no puedo recordar esa época con alegría, pero, al mismo tiempo… Esa es la esencia de la música pop, ¿no? [risas].ZN: ¿Cómo es tu relación con Jamie McKelvie ahora mismo?Gillen: ¡Lo odio con toda mi alma! [risas]. No, no, lo siento… Sigo haciendo chistes malos como este y sé que él sufre cuando los escucha. No, en serio, hablamos tanto como siempre. Hablamos prácticamente todos los días.Ahora mismo hablamos sobre de miniaturas, porque le gustan esas cosas. Tenemos un grupo de WhatsApp con un par de amigos en el que nos pasamos cosillas en plan: “¡Mirad cómo mola!”.La verdad es que tenemos muy buena relación. Y es agradable. Al final es un amigo y me preocupo por él. Aunque no colaboremos en algún proyecto, me interesa su carrera y me entusiasmo con sus obras. Me alegra mucho que esté trabajando en sus propias creaciones. Yo trabajo con su pareja, Katie West. Es la editora de Power Fantasy y Die. Seguimos siendo una familia. Todos tenemos una conexión. Tengo muchas ganas de ver qué más está haciendo ahora.ZN: Esta obra… Estrellas del pop rock, dioses antiguos, fama… ¿Es nuestra nueva mitología?Gillen: Sí. ¡Siguiente pregunta, vamos! [Risas].ZN: Antes de esto, vosotros dos trabajasteis en los Jóvenes Vengadores. Fue un proyecto muy especial. No es habitual ver algo así en Marvel. ¿Cómo lo recuerdas?Gillen: Fue un año intenso. La idea era fingir que nosotros éramos los dueños de todo. Nos inspiró ver lo que Matt y David habían hecho en Ojo de Halcón. En parte surge de Journey Into Mystery, una obra muy útil que cambió muchas cosas.Yo tenía algunas teorías sobre lo que podía hacer. Axel me pidió que hiciera Jóvenes Vengadores y no quería hacerlo. No por nada malo, sino porque decía: «A ver, Jóvenes Vengadores es un cómic muy bueno, pero no es lo que hago». O sea, es un clásico de Marvel. Y Axel dijo: «No, pero pensadlo. Lo que queremos es una revisión completa. Con Marvel Now queremos nuevas interpretaciones atrevidas”. Total, que pensamos en incorporar la estética de Phonogram a los Jóvenes Vengadores, a una serie de superhéroes de Marvel. Haríamos historias de superhéroes muy metafóricas donde se agitaran los engranajes centrales de lo que constituye una historia de superhéroes. Pasamos de todo ese tema procedimental de los superhéroes. Mantenemos una estructura superficial parecida, pero añadimos una base propia con mucha profundidad. Nos saltamos la mayoría de las batallas de superhéroes y nos pasamos la mayor parte de las escenas sentaditos en un bar. Eso es lo interesante o, al menos, lo que nosotros hacemos. No hace falta que hagamos lo mismo de siempre, ya hay muchas otras obras que lo ofrecen. Centrémonos en hacer un buen cómic, como si fuéramos los dueños de todo esto.Por aquel entonces podía parecer un error, pero era un salto de fe necesario. Estábamos ante un reto: “¿Podríamos hacer un cómic pop durante un año en Marvel?”. Esa era la pregunta…Y la respuesta fue que seguramente no. O sea, Jóvenes Vengadores está muy bien, pero las frustraciones y limitaciones que teníamos en Jóvenes Vengadores nos llevaron a Wicked, nos llevaron a pensar en qué podríamos hacer fuera de esas limitaciones. No lo digo a malas, es solo que así funciona el mundo de Marvel. Hay cosas que no caben en ese mundo. Es un sistema con su propia naturaleza y todo eso.Pero sí, fue un año intenso el de los Jóvenes Vengadores. Entre otras cosas, mi padre murió ese año. Escribí las últimas páginas de los Jóvenes Vengadores el mismo día del funeral de mi padre…… Lo cual nos lleva de nuevo a mi ética laboral, porque eso no es sano. Lo que escribí en aquel momento fue el origen de America Chávez, con dibujo de Christian Ward. En esa historia se cuenta cómo mueren las madres del personaje. Así que ahí estoy, escribiendo la historia de la muerte de la madres de America Chávez el mismo día que entierro a mi padre. Eso es Los Jóvenes Vengadores. En realidad, es demasiado real.Para que salga un libro así de brillante, como dije antes, esto es gran parte de lo que hago. Es como escribir canciones pop sobre lo más oscuro.Una vez, Neil Tennant y los Pet Shop Boys se describieron así: «Somos la versión de The Smiths con la que puedes bailar». Jamie y yo decimos que The Wicked + The Divine y lo que solemos hacer es como el Sandman con el que puedes bailar. Esa es nuestra estética, podría decirse.ZN: Si se permite la pregunta… sobre el final de Jóvenes Vengadores, has mencionado que ese día te encontrabas en una situación muy compleja y has mencionado que se debía a tu ética de trabajo, pero… ¿lo hiciste solo por eso? ¿No era, quizás, una forma de procesar las emociones tan complejas que te invadían en aquel momento?Gillen: Tal vez fuera cuestión de masoquismo.ZN: VAAAALE… [Risas].Gillen: Sinceramente… Podría ser, pero no lo creo… Porque toda esa historia ya estaba planeada y estructurada. Ya sabía que esa escena tenía que ser la última. No es como si mi padre determinara ese final de ninguna manera. Creo, si acaso, lo que me pasaba era que me negaba a admitir que no tenía el control. Al menos escribir aquello era algo que yo podía elegir hacer sí o sí.Siempre me acuerdo de una amiga que estaba en uno de mis grupos de cuando tenía 19 o 20 años. Su abuela murió el día antes de un concierto y le preguntamos si quería cancelarlo. Ella decidió cancelarlo, pero yo no lo habría cancelado. En cierto modo, es culpa mía. Hay elementos que me niego a admitir. Me niego a admitir que algo tiene el control sobre mí. Y también hay una parte de mí que es consciente del terrible impulso que conlleva. Aun así, en aquel momento, pensé: «Voy a escribir esto ahora mismo. Que te jodan». ¿Sabéis a qué me refiero? Es muy difícil analizar lo que haces en una situación así porque es una situación tan extrema que no piensas con claridad.ZN: El arte es parte de nuestras vidas.Gillen: Desde luego.ZN: ¿Cuánta diferencia hay entre trabajar para Marvel y trabajar para una obra de creación propia? Más allá de Jóvenes Vengadores, porque ese es un caso especial.Gillen: Marvel es trabajo por encargo. Es como si los cómics de Marvel fueran niños y tuvieras que encargarte de ellos, pero tú ni siquiera eres sus padres; tú eres su niñera.Antes de trabajar para Marvel, a mí me hace falta hacer algo que describo como “anticonceptivos emocionales”. Sé que ese cómic podría cancelarse en cualquier momento o que podría irse al garete con un crossover inesperado, que de pronto alguien decide que tu protagonista va a ser un perro parlante y ya está. Al final no es tu hijo, sino el suyo. Tienes que establecer una especie de separación tipo “Iglesia y Estado”. Estás aquí para hacer un trabajo.Pienso en alguien como Al Ewing. Al Ewing es poeta. Creo que Al conecta emocionalmente con el universo Marvel de una manera que, sinceramente, me preocupa un poco [risas]. Es que es como… llegar de la manera más fría y, aun así, encuentrar la manera de enamorarme. Es decir, nunca hago nada que no me guste, pero esa es una decisión que tomo yo. Digo: Vale, voy a ceder una partecita de mi alma para algo aunque sepa que al final acabaré rindiéndome. Voy a entregarme por completo, aunque sepa que renunciaré a ello. Y, al mismo tiempo, es mucho más fácil.Es decir, hay gente a la que le cuesta mucho más el trabajo por encargo y yo no lo entiendo, porque si trabajas en algo propio tienes que hacerlo todo. Supongo que si lo enfocas de manera diferente, si no te obsesionas tanto con toda la estructura y te conformaras con escribir los guiones y que luego alguien lo dibuje, entonces sí, quizás así sería más fácil… pero si quieres hacer todas las tonterías que hacemos nosotros, ni hablar. Es como si creáramos mundos de la nada. Es agotador. En fin, que soy un maniático del control…… Bueno, tampoco del todo. Creo que soy obsesivo con el compromiso con una tarea.Pienso en cuando trabajé en BOOM! para Once & Future. Fue lo más cerca que he estado de comprender lo fácil que puede ser hacer un cómic por encargo. Dan Mora era increíble, era rápido, siempre cumplía. Yo solo escribía los guiones. Los demás los aprobaban, los dibujaban, los rotulaban… El proceso era parecido a escribir un libro por encargo, pero en este caso yo poseía una parte, lo cual está genial. Es la diferencia principal.La carga de trabajo también es distinta e incluso utilizas una parte distinta del cerebro. Lo que te engancha en el trabajo por encargo es la resolución de problemas.Con los Eternos, por ejemplo. Recuerdo que dije: “Oye, tengo una idea para los Eternos: ¡los Eternos no son como Spiderman, los Eternos son los Eternos! ¿Por qué no venden? ¿Por qué siempre se cancelan? ¿Cuál es el problema? Es un clásico de Kirby, pero ¿qué cambios fundamentales puedo hacerle al motor para que funcione mejor?”. Ese es el desafío distinto. No empiezas de cero.Hay una cita de Scott Snyder, que dijo en una charla en la que participé y que me pareció muy acertada: “La diferencia entre trabajar por encargo y trabajar en obras propias es que las obras propias te importan mucho de base, mientras que con los trabajos por encargo debes encontrar la manera de que también te importen mucho”.Cuando la gente empieza a escribir a Batman, lo primero que se pregunta es cuál es su Batman. Y yo… voy a decirlo: creo que los mejores escritores son personas que se distancian un poco del tema, es decir, que son capaces de abordarlo desde la distancia y sentir pasión al mismo tiempo.Mis trabajos por encargo favoritos son de personas idiosincrásicas que traen la “enfermedad idiosincrásica” con ellas. Eso es lo que yo pretendo evocar. Quiero que sepas que es un cómic del puto Kieron Gillen. Eso es lo que espero.ZN: Si ya tienes limitaciones al escribir para Marvel y DC, deben de volverse aún peor cuando tienes que escribir para Star Wars, ¿no?Gillen: ¡Pues no tanto! Trabajar en Star Wars estuvo bastante bien. Es raro porque Star Wars es uno de los proyectos más fáciles en los que he trabajado. Marvel es como una selva tropical. Así lo describo. No tiene sentido. Si lo miras muy de cerca, el universo entero se desmorona. Es parte de su encanto. Tienes que decir: «¡No pienses en la edad que tienen! Si piensas en la edad que tienen… Tienes que creerte muchas cosas” [risas].En Star Wars, cuando yo llegué, cortaron la continuidad por completo. Tenían las películas, las series de animación, Rebels, un par de novelas, alguna cosilla más… pero no era mucho. Era una continuidad muy pequeña. Y eso es genial. Significa que puedo utilizarlo como si fuera historia antigua. Cuando llegué, dije: “Vale, todo esto ha pasado y tenemos estas las lagunas. ¿Qué implican?”.Además, llevo Star Wars en las entrañas de una forma que los cómics de superhéroes no. Yo leía cómics de superhéroes de niño, pero eran números aleatorios. En las antologías británicas, había un cómic de los 60, uno de los 70 y uno de los 80, todo en el mismo tomo. La continuidad era un sinsentido. Te llegaban fragmentos de la historia al azar. Tenía una experiencia de mezcolanza maravillosa.Con Star Wars, la primera película que vi en el cine fue El imperio contraataca. Eso fue bastante curioso, cuando escribí la precuela para la misma obra que me hizo entrar en la saga. El caso es que conozco el ritmo de Star Wars y creo que una de las cosas que se ven en mi Star Wars es que hay menos tonterías de las mías porque no venimos a eso. Lo que queremos es que esto parezca una historia de Star Wars.Escribir a Darth Vader fue un placer. Te despiertas por la mañana y sales de un bote porque se te ha ocurrido una nueva forma de que mate a alguien. Te pones a dar vueltas por casa mientras respiras a todo volumen. ¡No es broma! Escribirlo tiene un componente físico.Eso fue lo que más me asustó de Star Wars, lo fácil que fue. Me quedé con la sensación de que tendría que haber sido más difícil y tendría que haberme dado más dolores de cabeza. Como he dicho, fue mi entrada al mundo geek y tuve la oportunidad de escribir mi propio capítulo en ella. Es como un bucle temporal. Retrocedes en el tiempo para escribir el principio de tu propia obra. No diré que me sentía como si hubiera nacido para ello, pero sí que mi formación y mi historia vital lo hicieron muy fácil.La gente es un poco… tal vez yo soy un… Pero no soy como la persona que sabía todos los datos de Star Wars.ZN: Apreciamos muchísimo la profundidad de las respuestas que estás dando. Queríamos hacerte otra pregunta… ¿con qué personaje de Marvel no has escrito una historia pero te gustaría?Gillen: No respondo a esta pregunta por dos razones. Primero, como dije, no pienso en cómics ni en personajes que no me pertenecen porque es una pérdida de tiempo. No voy a trabajar para Marvel gratis.La segunda razón es: imagínate que digo que quiero escribir un personaje de Marvel. Ahora mismo habrá alguien escribiendo ese cómic. Un editor podría pensar: «Anda, Gillen quiere escribir a X personaje”, y esa persona que lo escribe ahora mismo igual acaba despedida si el editor en cuestión quiere que yo escriba el cómic más que la otra persona.ZN: ¡Qué buena respuesta!Gillen: Sí que daré una respuesta porque es algo en lo que he pensado y es un trabajo que rechazaría, por eso puedo decirlo. Pienso mucho en Daredevil porque me criaron en la fe católica, y me parece un personaje perfecto en cuanto a la culpa, la vergüenza y la redención, pero no creo que pudiera hacerlo. No me dedico al noir. Me gustan las novelas policiacas, pero no creo que escribiese un gran Daredevil. Creo que seguramente tendría que aprender a ser abogado para hacerlo, por cómo funciona mi cerebro.Por lo demás, la verdad es que he hecho algo con casi todos los personajes y no tengo ningún interés especial en nadie más. Puede que solo Daredevil o Rayo… no, no puedo decir nada más, ni siquiera debería bromear con ello, pero diré que tengo por lo menos dos buenos chistes para Rayo Negro, aunque no sea lo mismo.ZN: Estamos hablando de superpoderes y es un tema que se relaciona con tu último éxito, The Power Fantasy. En España aún no lo hemos podido leer. ¿Cómo describirías esta historia a nuestros lectores españoles?Gillen: Hay dos maneras de describirla. Si digo la palabra “superpoderes”, probablemente tengáis ideas preconcebidas. Aquí son incorrectas. En este mundo, “superpoder” tiene un significado técnico muy específico.Ser una superpotencia significa tener la capacidad destructiva del arsenal nuclear de los Estados Unidos de América. Hay seis de estas supuestas superpotencias en la Tierra. Si alguna vez entran en conflicto, el mundo se acaba.Esa es nuestra historia. Hay seis personas con diferentes personalidades y filosofías y la pregunta es: “¿Pueden lograr no pelearse? ¿Pueden limitarse a estar en paz, por favor?”.Es una obra sobre la tensión, sobre la política arriesgada. Hay dos maneras de describirla.Una es como Watchmen si hubiera seis Dr. Manhattans. Por otro lado, imagina que tus cinco amigos más desordenados y tú estuvierais en un piso compartido y que cada vez que hubiera una discusión por el frigo el mundo pudiera acabarse.En la obra, intento que los personajes no parezcan personajes, sino personas grandes, audaces y emotivas. Bebe un poco de Immortal X-Men. Si disfrutaste de Immortal X-Men, esto se le parece. The Wicked + The Divine fue para los Jóvenes Vengadores, lo que esto es para Immortal X-Men. Queríamos profundizar en ese espacio, en todas estas personas poderosas, políticas, sexis y trastornadas. Bromas aparte, si de verdad te gusta mi serie de X-Men, deberías comprarlo. Le va muy bien. Ya hay dos volúmenes en inglés. Ojalá se traduzca pronto.ZN: Íbamos a preguntarte si sabías si se va a publicar en España próximamente o…Gillen: No lo sé. No creo que pronto, pero mi abogado, el que vende los derechos, está hablando con varias editoriales sobre distintos asuntos, así que ojalá que alguien lo compre. Eso esperamos. Es interesante porque a veces los derechos se venden a una entidad como Panini y luego Panini se lo vende a alguien más. Los derechos me resultan muy confusos, pero bueno, me encanta ver las obras cuando se publican. En España me han publicado tres editoriales diferentes. Es algo que me inquieta un poco, como si no le gustara lo bastante a ninguna [risas].La verdad es que tengo cajas llenas de ediciones extranjeras y siempre me encanta ver cómo salen. Son ediciones muy bonitas.ZN: Es una historia sobre la tensión geopolítica y el problema de que todo este equilibro no recae sobre los hombros de los gobiernos, sino sobre seis individuos. Sin embargo, en los últimos tiempos, cuando ves las noticias, uno tiene la sensación de que dependemos de algunos individuos muy inestables. ¿Cómo se refleja la influencia de todas estas tensiones geopolíticas actuales en esta historia?Gillen: Están en el libro, de un modo u otro. Tenemos a un telépata, el tipo de hombre que impulsa el concepto de ser “ético”. Él es el primero que dice que no deberían existir, que nadie debería tener tanto poder sobre el mundo, pero es lo que hay. Es una de esas observaciones que es completamente cierta sobre el mundo. Estoy hablando de multimillonarios y de presidentes. Nadie debería tener un botón para destruir el mundo.Una de las razones por las que me parece una obra interesante es que los personajes no son malos como tal. Quien te gusta y quien no te gusta tiene más que decir sobre ti que sobre ellos. Los he escrito para que encarnen una filosofía, una forma de abordar el mundo y el poder y, por supuesto, la historia desenreda cómo cada una de estas filosofías es completamente imposible de controlar porque no deberían existir. Eso es lo más horripilante que tiene la obra.En resumen, que sí tiene mucho que ver con lo que dices, pero no es tanto dar un paso atrás y hablar de Elon Musk como dar un paso adelante y decir: “Vamos a ponerte en esa situación. ¿Cómo actuarías?”. Y puede que la respuesta sea que estás jodido y ya [risas].La gente habla de que no hay peleas y se preguntan cuál es la historia, pero si leen el primer número dirán: «Ah, claro, esta es la historia, lo entiendo. ¿Qué haría la gente con tal de no pelear?». Eso puede ser tan malo, tan interesante y tan horrible como cualquier escena de pelea.ZN: ¿Cuáles son tus planes sobre la duración de la historia?Gillen: Todavía tengo que hablar con Casper para tomar la decisión final. Tenemos un buen final en el número 16, así que podríamos terminar ahí, pero no queremos. El problema es que, si pasamos del 16, el siguiente final bueno de verdad es sobre el 32. Si la gente piensa que es mejorar esperarse y comprar un ómnibus en cinco años… me temo que esa no es la apuesta segura en este caso.ZN: Has mencionado que la industria está muy afectada por el cataclismo de los cómics de Diamond. Como artista independiente, ¿has notado los efectos o estás un poco apartado del tema?Gillen: Es muy difícil calcular el impacto real de Diamond porque todo se está desmoronando. Ves las demandas volar por todas partes. He oído que Image ha negociado con ellos, pero no sé lo que signicia. No sé cuánto dinero he perdido porque era todo su almacén. ¿Cuánto ha desaparecido en Diamond? De verdad que no lo sé.Tengo claro que he perdido dinero, pero todavía no sé cuánto exactamente, lo que es una pena porque el trabajo de las librerías ya es bastante difícil sin tener que lidiar con esto. Las editoriales más pequeñas se están llevando la peor parte. Parece ser una amenaza existencial. Es como: “Espera, ¿a la empresa que ha quebrado se le permite quedarse con tus obras y luego venderlos? Es que ni siquiera parece legal. Es algo completamente obsceno.Pero bueno, también escapa a mi control, esa es la otra cara de la moneda. Es como si una tormenta estuviera azotando la ciudad. Cuando la tormenta se vaya, seguiré trabajando. No puedo hacer más. No soy alguien que viva al día, pero, para quienes sí lo hacen, es muy difícil crear, ¿no?ZN: Once & Future: ¿cómo se la vendes a un editor?Gillen: Es parecido a cómo Absolute Batman presenta un “remix” de Batman. ¿Cómo se puede hacer algo así en una obra de creación propia? Pensé: «Oye, podemos usar un poco de la mitología que lleva siglos existiendo». Así es como funcionan Sandman y Predicador. Usan todo el material religioso y le dan un giro. También lo pienso cuando veo La momia o Indiana Jones. Estaba viendo la tercera parte de La momia, cuando van a China y luchan contra uno de los fundadores de China y pensé: «Esto es sospechoso». Yo decía: «¿Cómo puedo hacer esto sin que suponga un problemón?». Entonces, mi familia me dijo: «Podrías usar el folclore británico». Y es verdad, tengo total derecho a escribir sobre el Rey Arturo.Además, el Rey Arturo no es una figura desconocida. El concepto de que el Rey Arturo regresa y quiere matar a todos los británicos no es algo poco comercial. No es muy difícil de vender, sobre todo si dices: «Es como La momia, es como Indiana Jones. Imagina que Buffy se jubila y sus nietos se ven arrastrados al negocio familiar”. Son ideas grandes y sólidas, lo que me parece bien. En resumen, que Once & Future no es algo difícil de vender. Phonogram sí podría serlo, pero no Once & Future porque la gente conoce al rey Arturo. Luego en la historia nos adentramos en él a fondo, pero lo básico es la espada.ZN: Presenta la forma de una aventura, pero también tiene lenguaje y mitología y todo es retorcido. Es una obra muy inteligente.Gillen: La verdad es que me meto en el tema con bastante profundidad. No me quedo solo con las partes más famosas. También selecciono elementos que mucha gente seguramente no conozca y que yo mismo descubro durante el proceso.Además, la obra trata del Brexit. Es bastante evidente. O sea, tienes a unaw Inglaterra se aísla del resto del mundo debido a un momento de autolesión psicológica. ¡Me pregunto de dónde salió todo eso!ZN: ¿Afectó el Brexit a tu proceso de trabajo para Estados Unidos? Gillen: Cuando la libra se desplomó, de repente vi que era pobre… o rico, según la decisión de los bancos. Los tipos de cambio eran el principal problema. También está la situación del tráfico de mercancías. Yo no uso mucho Kickstarter, pero el colapso de esa estructura ha sido muy duro para mucha gente.Ya he dicho que trabajo desde una posición muy afortunada, desde la que consigo todo el trabajo que necesito y puedo seguir adelante a partir de ahí. Las fluctuaciones de la libra han implicado que, cuando la libra está más débil, los cómics estadounidenses son más caros, y creo que tengo más lectores en el Reino Unido que la mayoría de los escritores estadounidenses porque hago cómics bastante británicos. Creo que eso ha afectado a la venta de mis obras porque es más caro comprar las que vienen del mercado estadounidense.Es como vivir en un país que poco a poco se está volviendo loco por su propia estupidez. Es un país cada vez más desagradable y nadie quiere aceptar que, evidentemente, la inmigración es algo bueno y que no podría existir sin ella. Nadie quiere lidiar con la incómoda realidad de que tenemos una población que envejece y bla, bla, bla, bla.El problema es que es un asunto político terrible, porque intentan decir: «Vamos a tomar medidas más duras contra ello», pero la gente seguirá enfadada porque no se están abordando los problemas económicos subyacentes. Lo que me indigna es que yo era del Partido Laborista, lo dejé hace poco, pero hasta ese momento había donado bastante dinero porque pensaba que era muy importante apoyarlo.Sin embargo, lo que ha hecho el Partido Laborista, salvo algunas políticas, es un error en el sentido de que no se puede apaciguar a la gente con la inmigración, porque la inmigración no resolverá el problema del que se quejan. Se quejan de que sus vidas son una mierda, de que no pueden conseguir dinero, de que no hay oportunidades, y eso viene de un conjunto de problemas diferentes.Es algo así como: «Vamos a seguir atacando a los orcos por aquí…», bueno espera, esa no es la metáfora correcta. Voy a intentarlo otra vez [risas]. Es como: «Vamos a pintar esta pared de rojo y entonces podréis comer. ¡No, no lo podrás, solo habéis pintado las paredes de rojo, no tiene ningún efecto!»Sí, es una mierda, sobre todo desde un punto de vista político, pero estoy relativamente aislado de ello, lo cual es un enorme privilegio, y por eso no me deprime cada mañana.En fin… política.ZN: ¿Qué nos puedes decir de la continuación de Die?Gillen: Es complicado. Es una interpretación diferente. Básicamente se llama «Die Loaded» y transcurre como dos años después. Empezamos con el funeral de Chuck porque su cuerpo apareció mientras estaban fuera. Retomamos la vida de Ash en el mundo real, todo lo que está pasando. Pasamos mucho tiempo con Sophie, su esposa, que estaba criaba sola a un hijo mientras estaban fuera. Retomamos todo eso y luego volvemos a Die.El primer Die trataba sobre muchas cosas, pero sobre todo de conocer mejor a la gente que conoces a través de un juego. El segundo Die trata de conocer a la gente que no conoces tan bien, así que es mucho más como conocer a la gente que quizás no conoces de nada y descubrirla a través de sus acciones en el juego. Es una dinámica diferente.Nos centramos más en el drama de los personajes; sigue siendo muy de Die, se centra en la personalidad, trata de la resonancia del trauma. Muchas historias tratan sobre algo terrible que te pasa a ti y también algo terrible que le pasa a otra persona.Antes hablabas de la muerte de mi padre; ahí se veían los círculos concéntricos del duelo. Digamos que la pareja está en el medio y también recibe el apoyo de los hermanos que se siguen de más apoyos y cada parte afecto al resto.De eso va Die, de que nadie es un NPJ en ese sentido. Es uno de los elementos más geniales de Die: nadie es un NPJ. Esa persona es tan real como tú. Si me emborrachas lo suficiente, me verás por ahí gritando cosas tipo: “¡Esa persona también está viva! ¡Esa persona piensa! ¡Todo lo que yo pienso, ella también lo piensa!”.En otras palabras, del mismo modo que los Jóvenes Vengadores se saltan las partes más centrales del género de superhéroes, con Die a menudo nos saltamos la historia de fantasía que la gente espera. En su lugar, hacemos una historia secundaria entera sobre los crashers.Eso es todo, básicamente es Die, pero un poco menos centrado en la filosofía de los juegos. En realidad es una serie de perfiles de personajes y de lo que están dispuestos a hacer para conseguir lo que quieren. Creo que le encantará a cualquier persona a la que le guste Die. También es un buen punto de partida. Die también está disponible, claro, así que puedes adentrarte en él también si quieres.Ah, y estamos haciendo una guía de inicio rápido para el RPG en formato cómic. Si a la gente le interesa el juego, puede adentrarse en ambos a la vez. Está genial.ZN: Muchísimas gracias por la entrevista.Gillen: ¡Muchísimas gracias a vosotros! ¡Me lo he pasado muy bien!