La tertulia del Café de Pombo (1920), de José Gutiérrez Solana.Cada 1 de enero se produce un fenómeno silencioso pero de enorme importancia cultural: miles de obras dejan de estar protegidas por derechos de autor y pasan al dominio público. Es el momento en que novelas, películas, cuadros, partituras o personajes dejan de pertenecer legalmente a herederos o editoriales y pasan a formar parte del patrimonio común. Pueden copiarse, reeditarse, adaptarse, traducirse o reinterpretarse sin pedir permiso ni pagar derechos. Es, en cierto modo, una segunda vida para la cultura.Sin embargo, el dominio público no funciona igual en todos los países, y este matiz es clave para entender qué obras se liberan y por qué. En Estados Unidos, el criterio principal es la fecha de publicación: las obras publicadas en 1930 entran en dominio público en 2026 tras cumplirse 95 años de protección. En España, en cambio, rige el criterio de la muerte del autor: las obras pasan al dominio público 80 años después del fallecimiento, contados desde el 1 de enero del año siguiente. Por eso, en 2026 se liberan las obras de los autores españoles fallecidos en 1945.Este cruce de calendarios explica que este año confluyan grandes nombres de la literatura anglosajona con figuras esenciales del arte y la cultura españolas.Literatura: del modernismo estadounidense al pensamiento filosóficoEntre las obras literarias que entran en dominio público este año destacan algunas que forman parte indiscutible del canon del siglo XX.Mientras agonizo, de William Faulkner, es quizá el ejemplo más claro. Publicada en 1930, esta novela radical en su forma —con múltiples voces, monólogos interiores y una estructura fragmentada— se convierte ahora en un texto completamente libre. Su influencia en la narrativa contemporánea es inmensa, y su entrada en el dominio público abre la puerta a nuevas traducciones, ediciones anotadas y adaptaciones sin restricciones.Ese mismo año aparece El halcón maltés, de Dashiell Hammett, una obra fundacional de la novela negra moderna. El detective Sam Spade, el tono seco y la ambigüedad moral que hoy asociamos al género cristalizan aquí por primera vez. Aunque el cine popularizó la historia en adaptaciones posteriores, es el texto original el que ahora queda libre.También en 1930 Agatha Christie publica Muerte en la vicaría, la primera novela protagonizada por Miss Marple. Este detalle no es menor: aunque el personaje tendría una larga vida editorial, esta primera encarnación concreta —la Miss Marple tal como aparece aquí— entra en dominio público, lo que permite estudiar, reeditar y reutilizar ese origen sin limitaciones.En el terreno del ensayo, La conquista de la felicidad, de Bertrand Russell, se suma a esta lista. Se trata de una obra clave de divulgación filosófica, escrita con la voluntad explícita de llegar a un público amplio. Su liberación refuerza el papel del dominio público no solo como archivo del pasado, sino como herramienta viva para la educación y el pensamiento contemporáneo.A estos títulos se pueden añadir otras obras relevantes de 1930 como Cuerpos viles, de Evelyn Waugh, o Paralelo 42, de John Dos Passos, que consolidan la sensación de estar asistiendo a la apertura de una década crucial de la literatura moderna.Pintura y artes visuales: cuando el cuadro es libre (pero no siempre la imagen)En España, el foco está en los artistas fallecidos en 1945. Entre ellos destacan dos nombres fundamentales de la pintura del siglo XX: José Gutiérrez Solana e Ignacio Zuloaga.En ambos casos, toda su producción pictórica entra en dominio público. Esto incluye cualquier cuadro que pintaran a lo largo de su vida, sin excepciones. Desde escenas sombrías y expresionistas en Solana hasta los retratos y visiones de la España tradicional en Zuloaga, sus obras pueden reproducirse, estudiarse y reutilizarse libremente.Aquí conviene recordar un matiz esencial: el cuadro está en dominio público, pero la fotografía del cuadro puede no estarlo. Una reproducción digital hecha recientemente por un museo o un fotógrafo puede tener derechos propios. Por eso es importante acudir a instituciones que liberen explícitamente sus imágenes, como la Biblioteca Nacional de España, el Museo del Prado o repositorios como Wikimedia Commons, donde las licencias están claramente indicadas.Junto a ellos aparece La Argentinita (Encarnación López), figura clave de la danza y la cultura popular española. Su caso recuerda que el dominio público no afecta solo a pinturas o libros, sino también a coreografías documentadas, grabaciones, textos y materiales vinculados a la transmisión cultural.Betty Boop original.Cómic y animación: los orígenes, no las versiones modernasUno de los aspectos más fascinantes del dominio público es cómo afecta a los personajes. En 2026 entran en dominio público varias primeras apariciones de iconos del cómic y la animación.Es el caso de Betty Boop, Blondie y Pluto, conocido originalmente como Rover. Estas versiones iniciales —tal como aparecen en 1930— quedan libres. Pero aquí el matiz es crucial: no se liberan los personajes tal y como los conocemos hoy, sino sus primeras representaciones concretas.Betty Boop, por ejemplo, tenía rasgos y personalidad distintos en sus inicios; Pluto no estaba aún completamente definido como el perro de Mickey que Disney desarrollaría después. Las versiones posteriores, con diseños refinados y características añadidas, siguen protegidas por derechos de autor.Esto convierte al dominio público en un territorio creativo muy interesante, pero que exige precisión histórica: se puede trabajar con el origen, no con la evolución posterior.El dominio público como espacio vivoLejos de ser un simple trámite legal, el dominio público es uno de los mecanismos más importantes para la supervivencia cultural. Permite que las obras no queden congeladas en vitrinas jurídicas y que vuelvan a circular, a discutirse y a transformarse.La entrada en dominio público de novelas como Mientras agonizo, cuadros de Solana o Zuloaga, o personajes como Betty Boop en sus primeras formas, no es una pérdida de control, sino una ganancia colectiva. Es el momento en que la cultura deja de ser propiedad y vuelve a ser conversación.____________________________________________________________________________________________ No olvides que puedes seguirnos en Facebook.The post Obras y autores que pasan a dominio público en 2026 appeared first on La piedra de Sísifo.