Cuando Sergio Mattarella calificó de «repugnante» la actitud de quienes niegan la paz porque se creen más fuertes, el destinatario se entendió sin necesidad de nombres propios. Sin citarlo, el presidente italiano lanzó un dardo a Vladímir Putin y, con él, a todos los líderes que pretenden sustituir el derecho por la fuerza. El arranque de su discurso de fin de año convirtió el tradicional mensaje institucional en una acusación moral contra la guerra y en una advertencia a las democracias europeas: la violencia y la retórica del dominio no solo destruyen países, también corroen la convivencia desde dentro. En su undécimo mensaje de fin de año como jefe del Estado, Mattarella recurrió a un tono más duro de lo... Ver Más