Un estudio revela el origen del creciente desequilibrio térmico de la Tierra con sus fuertes impactos en el clima

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La Tierra absorbe más energía de la que libera al espacio, un creciente desequilibrio energético que impulsa el calentamiento global. Este hecho tiene importantes consecuencias climáticas y en el tiempo atmosférico que nos afecta día a día.Los primeros rayos del sol irrumpieron en el horizonte terrestre durante un amanecer orbital, captado desde la Estación Espacial Internacional sobre el océano Índico, al suroeste de Australia. Foto: NASALos datos satelitales y de reanálisis muestran que los cambios en los aerosoles en los hemisferios norte y sur se cancelan en gran medida, lo que desplaza la atención hacia los cambios en las nubes debido al calentamiento de la superficie y la variabilidad climática natural, al buscar el origen del desequilibrio energético de la Tierra.La Tierra absorbe más energía de la que libera al espacio, un creciente desequilibrio energético que impulsa el calentamiento global. Un nuevo estudio dirigido por científicos de la Escuela Rosenstiel de Ciencias Marinas, Atmosféricas y de la Tierra de la Universidad de Miami concluye que los cambios recientes en la contaminación atmosférica no son la principal causa del aumento de este desequilibrio.Los aerosoles (pequeñas part��culas suspendidas en el aire procedentes de fuentes como la contaminación, los incendios forestales y los volcanes) pueden afectar la formación de nubes y la cantidad de luz solar que la Tierra refleja al espacio. Si bien los aerosoles pueden influir en el clima a nivel regional, la nueva investigación muestra que su impacto global reciente ha sido mínimo.Un desequilibrio energético en aumentoEl estudio fue publicado en la revista Science Advances, donde se analizó casi dos décadas de observaciones satelitales combinadas con datos de reanálisis atmosféricos modernos. Los investigadores descubrieron que los cambios en los aerosoles han afectado el clima de forma opuesta en ambos hemisferios.En el hemisferio norte, el aire más limpio en las regiones altamente industrializadas ha reducido la cantidad de partículas que ayudan a las nubes a reflejar la luz solar, permitiendo que más energía solar llegue a la superficie terrestre. En cambio, en el hemisferio sur se han observado grandes aumentos en los aerosoles naturales debido a eventos como los incendios forestales australianos de 2019-2020 y la erupción volcánica de Hunga Tonga-Hunga Ha'apai de 2022. Estas partículas hicieron que las nubes fueran más brillantes y reflectantes, enviando más luz solar de vuelta al espacio. En conjunto, estos efectos opuestos se anulan en gran medida entre sí, lo que resulta en una escasa influencia global neta de los aerosoles en el creciente desequilibrio térmico de la Tierra.El estudio también muestra que el reciente aumento del desequilibrio energético de la Tierra se debe principalmente a cambios en la luz solar reflejada, más que a cambios en el calor que escapa al espacio. Entre 2003 y 2023, la Tierra ganó calor a un ritmo de aproximadamente medio vatio más de energía por metro cuadrado cada década, en gran medida porque el planeta absorbe más luz solar.Para rastrear la evolución de los aerosoles a lo largo del tiempo, los investigadores utilizaron dos indicadores independientes. Uno provino de satélites que observan cómo los aerosoles en el aire afectan el paso de la luz solar a través de la atmósfera. El otro provino de datos de reanálisis, que combinan observaciones y modelos para estimar las partículas de sulfato producidas por la contaminación, los volcanes y los incendios forestales. A pesar de sus diferentes enfoques, ambos métodos revelaron el mismo patrón (disminución de los aerosoles en el hemisferio norte y aumento de los aerosoles en el hemisferio sur), lo que indica que los aerosoles han tenido poco efecto general en la tendencia energética global.“Comprender este equilibrio hemisférico ayuda a la sociedad a centrarse en las verdaderas fuerzas que impulsan el calentamiento global —los cambios en el comportamiento de las nubes vinculados al calentamiento de la superficie y la variabilidad climática natural—, en lugar de atribuir erróneamente el calentamiento reciente a un aire más limpio”, afirmó Chanyoung Park, autor principal del estudio y estudiante de doctorado del Departamento de Ciencias Atmosféricas de la Escuela Rosenstiel. “ Si bien el hemisferio norte puede experimentar cierto calentamiento regional debido a la reducción de aerosoles, esto no se traduce en un impacto global significativo. Esta claridad favorece una mejor planificación climática, una comunicación pública más precisa y decisiones políticas informadas”.Los hallazgos también resaltan una posible limitación en algunos estudios de modelado climático, que se centran principalmente en la reducción de la contaminación en el hemisferio norte y pueden subestimar la creciente influencia de los eventos de aerosoles naturales en el hemisferio sur.“El desequilibrio energético de la Tierra nos indica la rapidez con la que se acumula el calor en el sistema climático”, afirmó Brian Soden, coautor del estudio y profesor del Departamento de Ciencias Atmosféricas de la Escuela Rosenstiel. “Muchos estudios anteriores sugerían que un aire más limpio podría explicar gran parte del aumento reciente, pero nuestros resultados muestran que los cambios en los aerosoles se compensan en gran medida entre los hemisferios norte y sur. Esto significa que debemos analizar con mayor detenimiento los cambios en las nubes y la variabilidad climática natural para comprender por qué el planeta continúa calentándose”.Artículo relacionadoEl aumento de aerosoles asiáticos impulsa una desaceleración de la circulación de retorno meridional del Atlántico, AMOCEl estudio, titulado en castellano “ Contribución insignificante de los aerosoles a las tendencias recientes en el desequilibrio energético de la Tierra ”, se publicó en Science Advances. Fuente: Universidad de Miami ReferenciaChanyoung Park et al, Negligible contribution from aerosols to recent trends in Earth’s energy imbalance. Science Advances. DOI: 10.1126/sciadv.adv9429