Dominio público 2026: Betty Boop, Pluto y Nancy Drew quedan libres en Estados Unidos

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Cuando una obra entra en el dominio público, ocurre algo parecido a cuando vence el alquiler de un local y las llaves pasan a estar disponibles para cualquiera: ya no necesitas permiso del titular del copyright para reutilizarla, adaptarla, publicarla o construir algo nuevo a partir de ella. Esto no es una invitación al “todo vale”, pero sí un cambio enorme para creadores, editoriales, docentes, desarrolladores de juegos, podcasters o museos que quieren trabajar con material clásico sin vivir con el miedo a un correo legal inesperado.En Estados Unidos, el 1 de enero es una fecha simbólica y práctica: muchos derechos expiran “al final del año”, así que el cambio se hace efectivo al arrancar el nuevo calendario. Por eso se habla de Public Domain Day 2026, la jornada que marca la entrada de una nueva “hornada” de obras a ese patrimonio compartido. Qué cambia en 2026 y por qué el año 1930 es la gran referenciaLa novedad de 2026 es clara: en EEUU pasan al dominio público las obras publicadas en 1930 (con una excepción importante que conviene tatuarse en la frente si trabajas con audio). La regla general para muchas obras publicadas en ese periodo se apoya en el plazo de 95 años, lo que sitúa a 1930 justo en el umbral de 2026. Organizaciones como el Center for the Study of the Public Domain de la Facultad de Derecho de Duke publican cada año una guía con los hitos culturales más reconocibles que se liberan.La excepción son las grabaciones sonoras: en 2026 se liberan grabaciones publicadas en 1925, no en 1930. Este “desfase” viene de cómo se reguló la música grabada en EEUU y de cambios legales más recientes que establecieron calendarios específicos para que las grabaciones antiguas, por fin, tengan una vía clara hacia el dominio público.Tres iconos que salen de la jaula: Betty Boop, Pluto y Nancy DrewSi te interesa el impacto cultural, 2026 tiene un trío con tirón popular.Con Betty Boop, lo que queda libre es su primera etapa: la versión inicial del personaje tal y como aparece en los cortos tempranos de Fleischer Studios. Lo curioso es que su debut no fue como la “flapper” humana que mucha gente visualiza hoy, sino como una figura más cercana a un perro antropomórfico, visible en “Dizzy Dishes”. Es como descubrir que un personaje que siempre imaginaste con traje de gala empezó con ropa de andar por casa.Con Pluto ocurre algo parecido: lo que se libera es la iteración primigenia vinculada a los cortos de 1930, cuando el perro aún estaba en construcción como icono y llegó a aparecer con otro nombre en ese primer contexto. La idea práctica aquí es sencilla: el “Pluto de 1930” es utilizable; el Pluto tal y como fue evolucionando después tiene capas posteriores que no necesariamente quedan libres todavía.Y con Nancy Drew, 2026 abre la puerta a sus primeras aventuras: los cuatro libros iniciales de la saga, empezando por “The Secret of the Old Clock”. Para quien crea historias, es como heredar un set de herramientas narrativas clásico: una detective juvenil con estructura de misterio clara, personajes arquetípicos y un tono que se presta tanto a homenajes fieles como a reinterpretaciones contemporáneas.Libros, cine y canciones de 1930 que ahora puedes reutilizarEl salto de 2026 no se limita a personajes. También se liberan obras literarias y cinematográficas muy reconocidas. Entre los libros, aparecen títulos como “As I Lay Dying” de William Faulkner y “The Murder at the Vicarage” de Agatha Christie, que introduce a Miss Marple. Si lo tuyo es el noir, 1930 también es el año en que se publica “The Maltese Falcon”, con Sam Spade, otro nombre con peso en el imaginario detectivesco.En cine, hay un componente casi “arqueológico”: 1930 fue un periodo de transición y, en Hollywood, también un momento previo a ciertas restricciones del Código Hays, con películas que hoy se leen como un termómetro social de la época. En la lista de títulos que entran al dominio público se encuentran “All Quiet on the Western Front”, “Animal Crackers” de los Marx Brothers y “The Blue Angel” con Marlene Dietrich, entre otras.En música, conviene separar dos capas: la composición musical (melodía y letra) y la grabación concreta (la interpretación registrada en un disco). En 2026 se liberan composiciones de 1930 como “I Got Rhythm” y “Embraceable You” de George e Ira Gershwin, “Dream a Little Dream of Me” y estándares como “Georgia on My Mind” en su faceta de composición. Eso significa que puedes arreglarlas, interpretarlas, imprimir partituras o grabar tu propia versión sin pedir permiso por el copyright de la obra escrita.El matiz que evita sustos: copyright no es lo mismo que marca registradaAquí es donde mucha gente se tropieza. Que una obra esté en dominio público no implica que puedas usar cualquier logo, tipografía, nombre comercial o imagen asociada como si no existieran normas. Personajes como Betty Boop llevan décadas formando parte de un ecosistema de licencias y merchandising, y una cosa es que el corto original sea reutilizable y otra que puedas vender un producto insinuando una afiliación oficial o usando signos protegidos por marca registrada. La Associated Press lo recuerda de forma explícita al hablar de estos personajes: dominio público en el contenido original, precaución con las marcas.Piensa en ello como en una receta tradicional: la receta en sí puede ser de todos, pero el nombre del restaurante famoso que la popularizó puede estar protegido y no puedes “hacerte pasar” por él.La trampa del audio: por qué 1930 es libre… y muchas grabaciones noVolvamos a la excepción que cambia por completo proyectos de podcast, vídeo o sampling. En 2026, las grabaciones sonoras que se liberan en EEUU son las de 1925. Es decir, puedes usar una grabación de ese año sin pedir permiso, reeditándola o integrándola en un documental, algo que instituciones como el Internet Archive celebran cada enero.En cambio, aunque la partitura de una canción de 1930 esté libre, una grabación famosa de 1930 de esa misma canción puede seguir protegida durante más tiempo. Algunas explicaciones divulgativas lo resumen con una frase útil: hay “dos relojes” corriendo en paralelo, uno para la composición y otro para la grabación.Ideas prácticas para aprovechar el Public Domain Day 2026 sin meterte en líosPara creadores, 2026 es una invitación a jugar con materiales conocidos sin empezar desde cero. Un ejemplo fácil: tomar una Nancy Drew temprana y convertirla en una ficción sonora moderna, cambiando ambientación y ritmo, porque el armazón narrativo ya está disponible. Para desarrolladores, estos catálogos son como un “kit de piezas” que permite prototipar rápido y con referencias culturales que el público reconoce; la propia cobertura de The Verge menciona incluso jams creativas que giran en torno a obras recién liberadas.Para docentes y divulgadores, el beneficio es inmediato: lecturas y fragmentos que se pueden reproducir en materiales educativos sin permisos, y películas que se pueden proyectar y analizar con menos fricción. La guía anual de Duke ayuda a no perderse, porque no se trata solo de “lo famoso”, también aparecen obras infantiles, juveniles y material menos obvio que puede encajar mejor en un aula que un clásico solemne.Y para empresas pequeñas, hay una oportunidad poco glamurosa pero muy real: reducir costes de licencias en campañas creativas usando material auténtico de época. El consejo sensato es revisar siempre qué versión exacta es la que entra en dominio público y documentar la fuente, como harías guardando el ticket de una compra por si hay devoluciones.La noticia Dominio público 2026: Betty Boop, Pluto y Nancy Drew quedan libres en Estados Unidos fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Natalia Polo.