Un nuevo estudio a gran escala de la Clínica Mayo (EE.UU.) sugiere que la estabilidad económica de una persona desempeña un papel decisivo en el estrés relacionado con el corazón y en el envejecimiento del sistema cardiovascular.Según los autores, la presión financiera, seguida de la inseguridad alimentaria, fueron los determinantes más fuertes en el proceso de envejecimiento cardiaco y en la mortalidad, en comparación con comorbilidades y factores demográficos clásicos. De hecho, los coeficientes de riesgo de algunos determinantes sociales de la salud resultaron equivalentes o incluso superiores a factores biológicos ya conocidos, como haber sufrido un infarto previo, o a factores de riesgo tradicionales, por ejemplo el tabaquismo.En este sentido, los autores del trabajo señalan que, en las personas que declararon dificultades económicas, el riesgo de muerte fue un 60 % mayor, incluso tras ajustes por antecedentes médicos. A modo de comparación, haber sufrido previamente un infarto se asoció solo con un aumento del 10 % de la mortalidad en el mismo análisis, mientras que la inestabilidad en las condiciones de vivienda elevó ese riesgo en un 18 %.Para llegar a estas conclusiones, se llevó a cabo un estudio transversal con pacientes adultos que acudieron a la Clínica Mayo entre 2018 y 2023. En total, se analizaron datos de 280.323 personas de entre 18 y 90 años. El estado de los determinantes sociales de la salud se evaluó mediante un cuestionario específico, mientras que se utilizaron 774.783 electrocardiogramas para alimentar un algoritmo de inteligencia artificial.En este sentido, la electrocardiografía potenciada por IA —una técnica relativamente nueva— permitió estimar la «edad cardiaca» de forma independiente de la edad cronológica, ofreciendo así una medida más precisa del envejecimiento del corazón.El cuestionario de determinantes sociales de la salud es una herramienta que recopila información en nueve ámbitos: estrés, actividad física, conexión social, inestabilidad de la vivienda, presión financiera, inseguridad alimentaria, necesidades de transporte, nutrición y nivel educativo. Esta combinación de datos sociales y biomédicos, concluyen los investigadores, refuerza la idea de que las condiciones de vida pueden pesar tanto como la biología en el destino del corazón.Fuente: RTSigue las noticias de Falcón, Venezuela y el Mundo en www.notifalcon.com síguenos en Instagram y Twitter @notifalcon y en Facebook: www.facebook.com/diarionotifalcon2/