Año 2025: una Semana Santa eterna en las calles de Córdoba

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Fin de semana y procesiones en la calle. No fue una ecuacion infalible para las hermandades de Córdoba, pero casi: 2025, el año que ha terminado, ha sido uno de los más intensos para el culto público y las procesiones por ser Año Jubilar de la Esperanza y marco temporal de muchas conmemoraciones de las cofradías. Lo ha sido gracias al Magno Vía Crucis Diocesano 'Córdoba, Vía Sacra de Occidente', celebrado el 11 de octubre , y sus respectivos traslados de ida y vuelta, y también por cuatro procesiones extraordinarias: la Virgen de la Candelaria en febrero, la Virgen de la Soledad bajo palio en septiembre, el Señor del Huerto en octubre y la Virgen de las Tristezas en noviembre . Con el año comenzaron los preparativos para el Vía Crucis Magno, que resultó el más numeroso de la historia, con 34 imágenes de 33 cofradías distintas, una docena de ellas del resto de la diócesis. La Cuaresma estuvo marcada por la preparación de la Semana Santa y también por el anuncio de las cofradías que iban sumándose a la cita. El recuerdo al Beato Álvaro de Córdoba estuvo presente en todo el año con la imagen del Cristo en el Vía Crucis del primer sábado de Cuaresma, que tuvo que ser claustral en el interior de la Catedral por la lluvia. La Semana Santa de Córdoba se anunció oficialmente con una pintura del onubense Jesús García Osorno y tuvo la cruz de guía con el pregón de Santiago Muñoz Machado, director de la Real Academia Española, que ofreció una disertación histórica que no acabó de conectar con el público. La Cuaresma trajo la novedad del estreno de la pintura mural para el altar del Cristo de la Confianza , obra del artista cordobés Rafael Castejón y se fue haciendo más intensa con la presencia de las hermandades de vísperas. En ellas estuvo por última vez la Presentación al Pueblo , antes de sumarse a la Semana Santa para el Lunes Santo de 2026. Fue la del Sábado de Pasión una jornada lluviosa, que obligó a los cortejos a refugiarse de las precipitaciones, pero no fue el prólogo de una Semana Santa demasiado castigada por la lluvia. Y si no fue así fue por la aparición muy espaciada de las precipitaciones y por la capacidad de la Agrupación de Cofradías para adaptar horarios y aceptar cambios. El Domingo de Ramos se salvó al completo y la jornada más marcada por la lluvia fue el Lunes Santo: suspendieron Sentencia, Ánimas y Vía Crucis, mientras que Merced y Estrella se quedaron encerradas en la Catedral. El Martes tampoco salió el Císter . A partir de ahí ninguna cofradía suspendió, aunque las del Miércoles y el Viernes Santos tuvieron que recogerse antes de tiempo por la aparición de una lluvia fina y, sin embargo, insistente. Fue un año de estrenos en el bordado, con el palio de la Candelaria ya finalizado en techo y bambalinas, y también el de la Virgen de la Alegría con las laterales. Se vio por primera vez, ya que en 2024 no se pudo, el nuevo palio de Nuestra Señora del Buen Fin y también el reformado conjunto de Nuestra Señora del Mayor Dolor en su Soledad , más corto y manteniendo su concepción original, pero también con el movimiento propio del nuevo diseño. La bambalina frontal del palio de la Esperanza , hecha realidad en el taller de Sucesores de Caro, ya se pudo admirar en las calles el Domingo de Ramos. Tras el pregón de gloria, una cita protagonizada por Francisco Triviño que emocionó con sus palabras a los asistentes, comenzaron las procesiones letíficas, desde la Cabeza hasta el Tránsito pasando por San Rafael. Con septiembre llegaron los preparativos para el Vía Crucis Magno, pero también citas otra vez extraordinarias, como la Misión del Señor del Huerto en la parroquia de San Ignacio de Loyola, en el Sector Sur. Allí permaneció una semana para regresar más tarde a la Catedral y desde allí en procesión extraordinaria. En el primer templo, que se recuperaba en esos días del incendio, también estuvo de forma extraordinaria la Divina Pastora de Capuchinos, en el mismo día en que, por sus 50 años, salió bajo palio la Virgen de la Soledad, en un curioso contraste con su estética habitual. Al contrario fue María Santísima Nazarena en rosario : con su paso, pero sin palio, como había sido habitual hasta mediados de los años 80. Volvió tras su restauración Nuestra Señora del Socorro , cada vez más cercana en la atribución a Juan de Mesa, pero la lluvia impidió su tradicional procesión del último domingo de septiembre. Para entonces la ciudad pensaba en el Vía Crucis Magno e iban llegando las imágenes de Lucena, Priego, Cabra, Puente Genil, Montoro, Palma del Río y El Carpio. La cita reunió a mucho público en las calles, pero dejó el sabor de que los traslados fueron lo más hermoso frente a la organización en el recorrido oficial, que dio lugar a importantes retrasos y que se organizó con una selección musical que muchos consideraron poco apropiada. La noche fue otra vez multitudinaria con el encuentro entre las Vírgenes de la Paz y la Esperanza en la calle Capitulares como momento para la historia en el que se desbordaron los sentimientos. Noviembre deparó la presencia de la Virgen de las Tristezas desde San Lorenzo hasta la Catedral por cumplirse medio siglo de su llegada a la corporación con sede en San Lorenzo. Fue esta ocasión la ideal para admirar la restauración integral del paso y el baldaquino, así como el estreno de las tulipas. La Agrupación de Hermandades y Cofradías afrontó un año intenso con la organización del Magno Vía Crucis, que además incorporaba una nueva carrera oficial con inicio en Amador de los Ríos, que puede ser piloto para futuros cambios. Durante todo el año se preparaba la reforma de los estatutos , tras haber fallado la de 2023, y la asamblea que se celebró el 15 de diciembre sí que cosechó la mayoría necesaria: 39 votos frente a siete en contra. Para ese entonces ya pertenecía al organismo cofrade la hermandad de la O y la Confianza había conseguido el anhelado estatus de prohermandad, pero otras noticias menos gratas se habían sucedido. El Obispado de Córdoba intervino en la prohermandad de la Salud de Puerta Nueva, depuso al hermano mayor al detectar un intento de fusión con el Carmen, y confió la gestión a José Ignacio Aguilera. Fue una actuación liderada por Pedro Soldado , que en septiembre, por motivos de edad, presentó su renuncia al cumplir 75 años. Poco después se anunció a José Juan Jiménez Güeto como su sucesor en la Delegación de Cofradías y a Juan José Romero Coleto como consiliario de la Agrupación. El año terminó con el nombramiento de Pedro Soldado como Cofrade Ejemplar , que ha estado al servicio de las hermandades más de dos décadas. El Císter llevó en rosario a Nuestra Señora Reina de los Ángeles en sus Misterios Gozosos a la Catedral para ganar el Jubileo y regresó en procesión, que a partir se producirá cada cinco años. Santa María de la Merced presidió en el templo mayor el Jubileo de la Pastoral Pentitenciaria en septiembre, mientras que el Señor Rescatado fue en traslado privado a la Prisión en verano para confortar a los internos. La hermandad de la Misericordia dejó una estampa para la historia llevando a Nuestra Señora de las Lágrimas al convento de Santa Marta luciendo una nueva diadema, por el 75 aniversario de su llegada a la cofradía. Precisamente esta última corporación comenzó a vivir en noviembre el 450 aniversario del hallazgo de las reliquias de los Santos Mártires de Córdoba en la basílica de San Pedro, por el que la Santa Sede ha concedido un Año Jubilar hasta noviembre de 2026. Las reliquias fueron en una procesión extraordinaria entre San Pedro y la Catedral, para regresar de nuevo a San Pedro, y cerraron el ciclo de salidas que se salen de lo habitual. También se vivió a comienzos del año 2025 el Tiempo Jubilar Trinitario, promovido por la parroquia de Nuestra Señora de Gracia y San Eulogio y la comunidad de Trinitarios, que dejó numerosos actos entre los que sobresalió la extraordinaria con la reliquias de San Juan Bautista de la Concepción a la Catedral, en el 50 aniversario de su canonización. En la provincia se organizaron dos procesiones magnas: la de Priego de Córdoba, que la lluvia obligó a suspender, y la de Lucena , que sí se pudo celebrar. Palenciana y Montoro fueron testigos entre gran fervor de las coronaciones de sus respectivas imágenes de la Virgen del Carmen. Diciembre dejó la vibrante coronación de la Virgen de Luna , gracias a la unión fraternal y el empuje de las hermandades de Luna de los municipios de Pozoblanco y Villanueva de Córdoba.