Los datos oficiales de 2024 revelan cómo se ha agudizado la transferencia de pacientes desde hospitales públicos madrileños a los de gestión privada, con la Fundación Jiménez Díaz a la cabezaEl Gobierno de Ayuso aprueba nuevos pagos millonarios a Quirón y Ribera Salud por su gestión de los hospitales públicos Esperanza Aguirre ideó en 2009 una ley que iba a poner a los hospitales del sistema sanitario madrileño a competir: con su sistema de libre elección, cada paciente elegiría dónde quería tratarse, le tocara o no ese hospital por zona. Además, puso a competir a actores de distintos ámbitos: la pública competiría con la gestión privada, y viceversa, pese a las distintas naturalezas de ambas. En la Comunidad de Madrid hay cinco hospitales públicos de gestión privada que controlan Quirón (Fundación Jiménez Díaz, Villalba, Infanta Elena de Valdemoro y Rey Juan Carlos de Móstoles) y Ribera Salud, que gestiona el Hospital de Torrejón, el de los polémicos audios en los que el CEO instaba a anteponer el beneficio económico a la salud. El resultado de aquel cambio político, casi dos décadas después, es una transferencia constante y acelerada desde hospitales públicos hacia hospitales concertados, que tienen un incentivo empresarial importante: por cada paciente que captan de otra zona reciben un plus, más allá del canon fijo que les abona la Comunidad de Madrid por atender a la población que les corresponde por zona (la Jiménez Díaz no tiene un canon, sino un concierto singular por el que cobra cada servicio que presta). La pública no aplica estrategias de captación, puesto que su naturaleza es la equidad y prioriza el orden de lista de espera o los casos más urgentes, sea o no eficiente. El Gobierno de Ayuso ha hecho públicas el último día del año las listas de citas entrantes y salientes de cada hospital madrileño en 2024, unos datos que solía publicar en las memorias del Sermas de manera agrupada y cuya publicación ahora ha fraccionado, lo que hace que sea más difícil compararlos, una información que publicó el activista Óscar H en la red social X. Los cinco hospitales de gestión privada han logrado captar en un año 247.295 pacientes, casi todos provenientes de los hospitales públicos, con La Paz a la cabeza. También se les han ido algunos pacientes, pero de manera residual en comparación con los que llegan. Así se han multiplicado los traslados a los hospitales privatizados de Madrid en una década Evolución del saldo neto entre citas entrantes y salientes del sistema de libre elección de la Comunidad de Madrid en los hospitales públicos de gestión privada Fuente: Comunidad de Madrid graficoEvolucionPrivatizados.init({ yearStart: 2014, yearEnd: 2024, hospitales: ["H. Fund. Jiménez Díaz", "H. U. Rey Juan Carlos", "H. U. General de Villalba", "H. U. Infanta Elena", "H. U. de Torrejón"], }); Como avanzó elDiario.es, la Fundación Jiménez Díaz (Quirón) es la que más pacientes de otras zonas absorbió en 2014 (97.000) y por estos recibió de la Comunidad de Madrid más de 176 millones de euros extra a su presupuesto, según lo aprobado en el antepenúltimo Consejo de Gobierno. Le sigue el Hospital Rey Juan Carlos de Móstoles (61.000), Villalba (34.000), Torrejón (29.800) y Valdemoro (23.000). Todos ellos gestionados por estos dos gigantes sanitarios, ambos parte de conglomerados extranjeros (la alemana Fresenius y la francesa Vivalto Santé). Para encontrar el primer hospital público que resulta atractivo para pacientes que se cambian desde otras zonas hay que irse al sexto puesto del ranking: Puerta de Hierro, con 12.600 pacientes que llegaron, pero del que se marcharon 22.000, es decir, quedó con un saldo negativo. Los hospitales de Quirón, los más beneficiados por el sistema de libre elección de Madrid Saldo neto entre citas entrantes y salientes del sistema de libre elección de la Comunidad de Madrid en cada hospital entre 2014 y 2024. En amarillo, destacados los hospitales de gestión privada de Quirón y Ribera Salud Fuente: Comunidad de Madrid graficoSaldoNeto.init({ yearStart: 2014, yearEnd: 2024, }); Con este sistema mixto de libre elección que instauró Aguirre y que ha continuado con todos los gobierno del PP, los hospitales de gestión privada puede diseñar líneas estratégicas de captación. Por ejemplo, centrarse en la maternidad o traumatología, especialidades muy rentables, o mantener la lista de espera un poco por debajo de la pública, pero no demasiado, para no incurrir en gasto excesivo, como admitía el CEO de Torrejón. De hecho, la lista de espera es una palanca importante de captación. En algunos hospitales, como acreditó elDiario.es, la espera para los pacientes de fuera del área es más corta que para la población adscrita al hospital, con el objetivo de captar a estos pacientes “no cápita” que suponen un plus económico (la Comunidad ha de pagar por ese tratamiento). Toda esta estrategia es ilegal en los hospitales públicos y no se aplican distintas velocidades en las listas de espera. Obviamente, cuanto más pacientes tienen en su área o más personas reciben de libre elección, más dinero ingresan de la partida de los presupuestos las empresas privadas, que han ido aumentando la facturación y los conciertos con la sanidad pública madrileña de manera exponencial desde que gobierna Isabel Díaz Ayuso. Sin embargo, ese dinero no se compensa exactamente con el ahorro que supone tener menos pacientes en los hospitales de gestión pública, que siguen afrontando gastos fijos estructurales (edificios, personal, material), aunque pierdan pacientes de manera constante desde hace una década. El dinero que la Comunidad de Madrid destina a estas empresas sanitarias no se publica de manera transparente y global. Por una parte, está lo presupuestado cada año por el Gobierno de Ayuso. Por ejemplo, el crédito inicial asignado a los cuatro centros hospitalarios de Quirón en el cuatrienio 2021-2024 era de 2.543 millones, pero la suma de los pagos efectuados en total a lo largo de esos ejercicios roza los 5.000 millones. Esto se debe a los pagos por pacientes de libre elección, deudas atrasadas que se pagan de manera puntual en Consejos de Gobierno o fallos judiciales que obligan a la sanidad de la Comunidad de Madrid a hacer desembolsos. Por ejemplo, en 2020 Madrid pagó de manera extraordinaria 903 millones que debía a operadores sanitarios privados, una deuda que arrastra desde la época de Cristina Cifuentes y cuyo montante no ha desvelado la Comunidad de manera desglosada. Durante 2022 también hubo un acelerón de pagos por facturas atrasadas a Quirón por fuera del presupuesto y, en tres meses, el gobierno de Ayuso —cuya pareja es proveedor de una rama del grupo— desembolsó 400 millones a través del sistema excepcional de “convalidación de gastos”. Ni las concesionarias ni la Comunidad desglosan estas cantidades aduciendo que “está todo publicado”.