Me ha encantado descubrir que, tras su inclusión en la lista correspondiente a Francia, la demoscene ya es patrimonio cultural inmaterial de la humanidad en siete países europeos. Los otros seis son Finlandia, Alemania, Polonia, Suiza, Países Bajos y Suecia. Dinamarca y algunos otros países más están en ello.Esto es gracias a la iniciativa Art of Coding, puesta en marcha en 2019 por Tobias Kopka de Digitale Kultur e.V. y Andreas Lange de la European Federation of Video Game Archives, la federación europea de archivos de videojuegos.Las demos tienen su origen en la costumbre de modificar los programas crackeados para saltarse protecciones contra copia de tal forma que se podía identificar a la persona o grupo que los había «liberado» gracias a esas crack intros.Aunque no tardaron mucho en convertirse en un objetivo en si mismo. Quienes empezamos con esto de los ordenadores allá por los 80 del siglo XX –sí, me voy a poner en modo abuelo Cebolleta– recordamos y vimos muchas demos, esos programas que exprimían hasta sus límites el limitado hardware de la época para sacarle lo máximo posible a sus capacidades gráficas y de sonido.Hoy en día se siguen creando nuevas demos y hay concursos en las que se limitan por el tamaño del archivo ejecutable o por la plataforma sobre la que corren, como por ejemplo la demo del vídeo de arriba, Eon por The Black Lotus, que aunque es de 2019 corre en un Amiga 500, un ordenador de 1987.Relacionado,La Biblioteca Nacional de España anda detrás de originales de más de 6.000 videojuegosEl hombre que coleccionaba videojuegos retro para preservar para el futuro la cultura del «gaming»Arcadeología: un documental sobre las máquinas recreativas de los 80 y 90 en España y su laboriosa recuperaciónUna visita al Museo Arcade Vintage, una experiencia parecida a viajar en la máquina del tiempo de los videojuegos# Enlace Permanente