Durante una de las noches más largas del invierno boreal, el cielo de San Petersburgo se transformó en un espectáculo casi irreal. Decenas de columnas luminosas parecían brotar del suelo hacia el firmamento, como si la ciudad estuviera rodeada por haces de luz suspendidos en el aire. Las imágenes, compartidas en redes sociales, sorprendieron tanto por su belleza como por su rareza.