Victoria de peso en Morón . Dubitativo en el arranque, superviviente al ecuador y dominador en la segunda parte, el Caja 87 fue de menos a más en el pabellón Alameda para abrir el año del mejor modo posible: con un trabajado triunfo por once puntos en la cancha de un rival directo tras un partido marcado por la igualdad inquebrantable que el equipo de Adrià Alonso decantó en un último cuarto plagado de buenas noticias. Es verdad que al Morón se le fue todo el gas anotador, pero en esos minutos calientes sobresalieron en el bloque verdirrojo Clarke y Franch , el tándem que pilotó al equipo hasta la victoria. Rakocevic, con contrato temporal, no jugó un solo minuto y hasta 18 sumó Alley , el último fichaje cajista, que aportó lo esperado: dotes para jugar de base y escolta, mucha velocidad y puntos, hasta once en un prometedor debut que significó la novena victoria del Caja 87. Mucho ruido, un endiablado ritmo y un anfitrión burbujeante, todos esos ingredientes se aguardaban en el recinto aruncitano y ninguno de ellos faltó a la cita. La puesta en escena del Caja 87 distó de ser la mejor . Fue pobre. Clarke lanzó un triple que no tocó ni el aro, luego falló una bandeja sin oposición tras robar la pelota y Cecilia tampoco acertó en el rebote ofensivo. Comandado por Alo Marín , su jefe, el Morón mandaba por 8-3 mientras Adrià Alonso removía el banquillo. Es el modus operandi habitual del técnico catalán, que toca y retoca continuamente la rotación y hasta la estructura del quinteto. Jankovic nivelaba el marcador atacando el poste y, al poco, Clarke le regalaba una falta a Jiménez. El acierto en el tiro brillaba por su ausencia en los dos equipos y era el Caja 87, más enérgico en el tablero, el que dominaba el rebote y especialmente el de ataque . Por ese filón se sostenía. Alley estrenaba su casillero anotador (14-12) y también Rafa Santos (16-14) cuando el Caja 87 se destensaba en defensa, con malos ajustes que explotó Chabi Yo. Desde el tiro libre, Orlov colocaba la máxima (21-14) y Cabral restaba a tres con la bocina del primer cuarto agotándose en un tiro forzado. Alley, cinta a la cabeza y rapidísimo en el manejo de costa a costa , igualaba con un dos más uno en el arranque del segundo acto (21-21) y luego, vía triple, ponía por delante a los suyos (21-24). Su carta de presentación, excelente. Ya llevaba ocho puntos el de Tucson y José Antonio Santaella, técnico local, detuvo el choque tras el 0-6 visitante. La respuesta del Morón fue inmediata y contundente en un partido sin pausa que se jugaba a toda velocidad, con muchas faltas y visitas a la línea de personal. Puntilloso arbitraje. Orlov martilleaba por dentro (25-24) y con su brega interior desquició a Latorre hasta el punto que el pívot le regaló el balón al del Morón en el saque de fondo. Enfado tremendo de Franch con su compañero, que elevaba a tres su cuenta de faltas personales, y dos tiros libres más para los anfitriones. Picando piedra, le dieron la vuelta al partido a través de un parcial de 10-2, hasta el 31-26. Que el Caja 87 hacía la goma era ya una evidencia. Orlov era entonces factor diferencial (6/6 en el tiro libre). Le estaba haciendo un traje a un inconsistente Caja 87 al que en el apartado anotador mantenían Alley y Cabral , el único pívot que convenció a su técnico en el primer periodo (33-26). Alonso probó un quinteto de 'bajitos', con Dedovic y Cabral cerrando al equipo, pero cinco puntos seguidos de Burgos distanciaron de nuevo a los moronenses (38-31), que estaban más cómodos, acertados y mejor ajustados que su rival. No había noticias de Jankovic, tampoco de Dibba y Rakocevic no se había quitado la sudadera siendo un especialista en el tiro y con su equipo presentando un raquítico 3/14 en el tiro exterior. Y pese a todo, el Caja 87 rezongó y levantó el vuelo (40-39). No se derrumbó. Cecilia y Alley pudieron igualar el choque al intermedio, pero erraron sus lanzamientos, no así Clarke, que sí lo clavó y elevó la autoestima del Caja 87 al descanso (44-42) . Los verdirrojos habían necesitado diez tiros de campo más que su rival (36/26) para meter las mismas canastas (15) y convertir dos puntos menos. Obviamente, la efectividad estaba del lado del Morón , cuya valoración global era muy superior a la de su rival (53/37). Estadísticas al margen, quedaba medio partido y estaba muy vivo. Todo cambia en el baloncesto rápidamente. Y más en un encuentro así, de tanto frenesí. Tras una batería de errores, Jankovic castigaba al poste, Alley sumaba en transición y Franch picoteaba de tres (46-49). Eran los mejores minutos de un Caja 87 más templado, ordenado y eficaz en el tiro . Todo lo que necesitaba para hacerse con los mandos del duelo. Su vuelta del receso anticipaba el desenlace del encuentro. Fue un dominio aún fugaz porque entre Alo Marín y Williams cocinaron un 6-0 (52-49) cuando el Caja 87 aumentaba sus centímetros en la pista con Dedovic, Jankovic y Dibba. El partido se movía en distancias magras y nadie lo quebraba, aunque la mejora general de los visitantes era ostensible (54-57) . A dos mates tremendos de Correia le siguieron un enceste de Cecilia y canastas calcadas Clarke y Williams que dejaron el 61-61 al final del tercer periodo. Dibba, entonces, apareció de la nada con cinco puntos consecutivos (63-66) con el Morón enfilando la depresión. Alo Marín se estrellaba con el metal en sus lanzamientos y el Caja 87 lo aprovechó para elevar el 63-68 con siete minutos para el final. Se había quedado seco el conjunto aruncintano, que apenas anotó dos puntos en los primeros cinco minutos del último cuarto . Todo lo contrario el Caja 87, firme en defensa y lo suficientemente atinado en ataque como para despegar. Lo hizo a través de un triple con suspense de Franch (63-71). Pero lo mejor estaba aún por llegar. Y tuvo como protagonista a Clarke, autor de un fabuloso triple a cuatro minutos del cierre (64-74) que dejaba prácticamente ahogado al Morón, obligado a una hazaña que no se vislumbraba. Toda la presión para los aruncitanos, que debían jugar rápido y anotar. Jiménez le daba aire a su equipo (67-75), pero el Caja 87 ya había bajado el diapasón y apuraba cada posesión, jugando largo y muy lejos de la canasta moronense, buscando el triple de la victoria. Lo ejecutó Franch (67-78), menudo partido el suyo, para sentenciar un derbi precioso y sin tregua que el Caja 87 definió en el último cuarto tirando del manual de su defensa. Tres tiros libres por culpa de una técnica de Orlov y la calculadora de los entrenadores para ampliar o reducir daños en el average , tiempo muerto va y viene, dilataron excesivamente el metraje. Los pequeños detalles, ya se sabe, pensando en el derbi de la segunda vuelta.