Venezuela libre

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Todavía no nos hemos recuperado de la Nochevieja (yo la pasé en pijama viendo la tele por imperativo laboral, solidarícense con mi drama) y ya nos despertamos con la caída de Nicolás Maduro que, como no podía ser de otro modo, fue por la fuerza. A los dictadores no se les derroca con abrazos y fórmulas de cortesía, no se les pide por favor que respeten las urnas y se les premia con arrumacos por ello. Pero los mismos que todavía lloran que Franco muriese en una cama y no violentamente ajusticiado, los mismos que no dudan en mostrarse implacables ante la temible amenaza de un chiquillo gritando obscenidades desde una ventana a la moza del edificio de enfrente, piden... Ver Más