Fermín López llegó muy serio el sábado al RCDE Stadium. Con la capucha de la sudadera puesta, bajó del autobús absorto en sus pensamientos y fue el último en abandonar el césped en el reconocimiento, antes del calentamiento. Con la capucha de la sudadera puesta, su concentración parecía la de un titular de un derbi. Pero el mediapunta de 22 años ya sabía desde la charla en el hotel lo que intuía desde el partidillo del viernes en la última sesión. Flick se había decantado por alinear a Raphinha en la mediapunta y a Rashford, por la izquierda. Se quedaba en el banquillo de un derbi que estaba loco por jugar de inicio, como buen canterano del Barça que ha vivido esa pasión desde el fútbol base.Seguir leyendo...