Fue en el siglo IV cuando el Vaticano declaró que el nacimiento de Jesús había tenido lugar el 25 de diciembre. Esta fecha coincide con muchas festividades paganas y el mundo lo aceptó feliz. También, a principios del mismo siglo, nació San Nicolás, en Turquía, el Santa Claus original. La vida de este santo se caracterizó por su generosidad y cariño hacia los niños. Desde hace cientos de años, San Nicolás deja sus regalos en las casas de los niños de Europa, vestido con ropajes rojos y blancos, apoyándose en su báculo de obispo. En lugar de su actual trineo, montaba en un borriquillo y llegaba a las casas el 6 de diciembre. Sus regalos eran figuritas de barro, caramelos y frutas. A comienzos del siglo VIII empezó en Alemania la costumbre de adornar la Navidad con abetos. Los alemanes paganos adoraron siempre a sus árboles. Los misioneros, aprovechando esta costumbre, los indujeron a adornar los abetos, basándose en que las tres puntas de este árbol representan la Trinidad. Más tarde se le denominó Árbol del Niño Jesús, naciendo de esta forma el Árbol de Navidad. En siglos posteriores, las familias alemanas comenzaron a adornar los abetos dentro y fuera de sus casas, utilizando para ello flores hechas con papeles de diferentes colores, frutas, galletas, azúcar y pan de oro. La tradición alemana se extendió rápidamente por toda Europa. En Francia comenzó en el siglo XIII. Las gentes se reunían en torno al árbol para cantar villancicos. En principio, cantaban y tomaban parte en las representaciones navideñas dentro de las iglesias, pero llegó un momento en que las canciones eran demasiado alegres y tuvieron que salir a las calles. En el siglo XVI, con la Reforma protestante, Santa Claus desaparece y surge el Papa Noel en Francia y Father Christmas en Gran Bretaña. Fue Holanda la que siguió fiel a Santa Claus, el que hoy bajo otros nombres está presente en toda Europa, Asia y América. España no iba a ser menos, y aunque se sigue la tradición de los Reyes Magos, también se celebra el Papá Noel. Fue en el siglo IV cuando se empezó a conocer como Reyes a los de Oriente, ya que con sus nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar, se cree que su origen era persa y no magos, sino intelectuales muy influyentes, con conocimientos filosóficos. Hace muchísimos años que los vikingos crearon a su Papá Noel, personificando al invierno. Para ello, vistieron a un hombre viejo que después agasajaron y mimaron. De esta forma, el largo invierno se les hacía más llevadero. También el acebo es un arbusto de tradición navideña, porque sus hojas puntiagudas simbolizan, para algunas personas, la corona de Cristo y sus bayas rojas su sangre. Por último, hay que añadir que en Italia quien trae los juguetes a los niños es la brujita Befana, que llega cargada de obsequios montada en su escoba.