Acaba 2025 y, por lo tanto, asoma 2026. Esto se traduce en que llegan días para hacer los propósitos para el Año Nuevo y, también, lanzar la vista atrás para ver qué ha dado de sí el año. A nivel deportivo, la vela ha seguido creciendo. Pero ya saben lo que nos gusta a los periodistas sacar titulares jugosos y más puntuar. Así que vamos a transformar el oro, incienso y mirra por el oro, plata y bronce. Sin olvidarnos el carbón porque, claro, no todo ha sido bueno. También toca hacer autocrítica a varios niveles y muchas regatas deben espabilar. El oro, sin duda, va para aquellos que se lo han colgado del cuello este año como Jordi Xammar, Marta Cardona, Diego Botín, Florian Trittel, Paula Barceló, Mery Cantero... Voy a dejar de citar porque seguro que me dejo alguno. Pero ya saben, todos aquellos que han sido campeones entran aquí. También hay oro para regatas, como las 52 Super Series y más específicamente para el evento de Puerto Portals. Bravo, como siempre. Y oro también para aquellas personas que nos acompañan a los periodistas en muchas regatas, y nos facilitan la vida, como responsables de comunicación. Se me viene rápido a la cabeza Jordi Laball, de Estrella Damm. No falla nunca. Y sí, del Campo C no nos moverán. La plata se la daría a aquellos jóvenes que llaman a la puerta del éxito y mantienen viva la llama de la vela española. Me salen nombres como Konitzer, Torrado, Mansito y Carbonell. El bronce, que no es nada malo, se lo daría a Pilar Lamadrid y Nacho Baltasar. Los dos son los representantes españoles en iQFOiL y están llamados a lograr grandes cosas. Necesitan explotar, pero el futuro les espera. Bronce también para SailGP. Tendrá la espina de no poder retener Cádiz como ciudad ideal para un evento, pero manda don dinero. Se perderá espectáculo y es que por mucho que se mantenga el Gran Premio en España, Cádiz es musho Cádiz. Y ahora va el carbón: Copa América. Cada vez más equipos se están quedando en la orilla y no está claro su futuro. Una pena porque se puede perder una regata de ensueño y espectacular. Pero hay margen y todo un 2026 repleto de ilusión, ambición y proyectos por hacer crecer. Buenos vientos y buena mar.