Una humareda acompañada de olor a pólvora invadía el estadio segundos después de que sonaran los primeros aplausos con la irrupción de Manolo González en el césped para ser entrevistado por la televisión. A las 20.13 tronaba una monumental bronca con la aparición de Joan Garcia en la portería de El Prat para calentar, la contraria a la de la Curva. Las gradas no estaban ocupadas ni por un 10% de la gente. El 90% estaba repartido en las exasperantes colas de acceso con registros más minuciosos y la lluvia que agravaba la espera.Seguir leyendo....