En el casco histórico de Córdoba, la Taberna Rincón de las Beatillas continúa escribiendo una de las páginas más asentadas de la gastronomía tradicional andaluza. En este templo de la cocina casera, donde el tiempo y la paciencia son ingredientes tan importantes como el aceite de oliva o la materia prima, destacan unas manitas de cerdo guisadas que representan el arte de una cocina que «no entiende de prisas» , como ellos mismos proclaman en sus redes sociales. En un momento en que la rapidez parece gobernarlo todo, esta taberna histórica propone una apuesta en la que la calma vuelve a ser virtud: guisos que se elaboran con mimo y que solo alcanzan su punto óptimo cuando el reloj ha dictado su momento. Una filosofía que se traduce en platos como las manitas de cerdo, donde la textura, la intensidad del caldo y el equilibrio de sabores solo se consiguen después de horas de fuego lento. La historia del Rincón de las Beatillas se confunde con las propias calles del popular barrio de San Agustín, uno de los enclaves con más encanto del casco antiguo cordobés. El local tuvo varios usos a principios del siglo XX. Fue piconería, después bodega, y en los años 40 tomó la forma de taberna que hoy conocemos. Su nombre proviene de la Plaza de las Beatillas, donde antiguamente había un beaterio y una religiosa de baja estatura apodada «la Beatilla», dando al lugar un carácter único y profundamente local. Desde 1989, esta taberna está regentada por Antonio Sánchez Salamanca , quien ha sabido conservar el ambiente y la arquitectura tradicional andaluza, con diversos salones familiares articulados alrededor de un patio central, decorados con motivos taurinos y artísticos que reflejan la identidad cultural de Córdoba. El Rincón de las Beatillas es una taberna donde se va a comer bien y a disfrutar de un espacio de tertulia, encuentros y patrimonio vivo, tan ligado a la vida del barrio que se convierte en p arada casi obligada en celebraciones locales como la Semana Santa, Los Patios y Las Cruces del Mayo cordobés. Las manitas de cerdo guisadas del Rincón de las Beatillas son una de esas preparaciones que solo se revelan completamente tras una larga cocción: la carne se desprende con suavidad, la gelatina natural aporta una textura envolvente, y el caldo se presenta profundo y reconfortante. Este plato, clásico de la cocina andaluza, suele acompañarse de verduras de temporada y patatas que absorben el sabor del guiso, convirtiéndose en un conjunto que habla de hogares y sobremesas largas. No se trata de un plato sofisticado, sino de uno verdadero, generoso y con carácter, ideal para compartir en en la mesa. Más allá de las manitas, la carta de la taberna se sostiene en otros clásicos de la gastronomía local: carnes de monte como el venado en salsa de espárragos, rabo de toro, lechón frito, frituras de «pescaíto», ancas de rana o una selección de productos ibéricos y revueltos caseros. Lo que hace especial a las manitas de cerdo del Rincón de las Beatillas no es solo su textura o su sabor, sino su capacidad para transportar al comensal a otros tiempos. En un mundo donde lo inmediato se impone, esta preparación recuerda que los grandes sabores de la cocina cordobesa se cultivan con calma. Ese compromiso con el tiempo y la paciencia está reflejado en todo el local, desde su decoración tradicional hasta su ambiente.