La naturaleza nunca puso freno a los hombres para tener hijos. Pero la genética sí: las mutaciones se acumulan y pasan factura con los años

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Un trabajo del Wellcome Sanger Institute muestra que el esperma envejece con una lógica perversa: las células con mutaciones ganan terreno con la edad, dominando la fertilidad y aumentando el riesgo de trastornos como el autismo. Tener hijos a los 70 no es imposible, pero sí mucho más peligroso de lo que imaginamos.