Redacción ClarínVilla Pueyrredón no siempre fue un barrio urbano. A comienzos del siglo XX, era un territorio de bordes difusos, atravesado por vías férreas, bañados y terrenos bajos donde el agua todavía marcaba el ritmo del paisaje.En los veranos, muchas familias porteñas se acercaban a la zona para escapar del calor, atraídas por lagunas naturales. Rodeado de ombúes, huertas y antiguas fábricas de ladrillos, el lugar tenía una fisonomía más cercana a la de un pueblo que a la de un barrio porteño.Cómo nació el apodo de “Córdoba chica” para Villa PueyrredónEl apodo de “Córdoba chica” nació de esa combinación entre naturaleza y producción. Durante décadas, se creyó que el entorno de Villa Pueyrredón tenía propiedades benéficas para la salud, algo que se sumaba a un crecimiento industrial sostenido.La idea no era casual. La zona combinaba dos características poco frecuentes en la ciudad: un paisaje verde y una altura considerable, algo similar a la provincia de Córdoba.Todavía hoy existe el debate sobre cuál es el punto más alto de la Ciudad de Buenos Aires: si las esquinas de Artigas y Franco o las de Mosconi y Argerich. Lo cierto es que ambas superan los 35 metros sobre el nivel del mar, una rareza en una ciudad mayormente plana.Sumado a ese paisaje natural y su altura sobre el nivel del mar se encontraba el arroyo Medrano, caudaloso en épocas de lluvia, responsable de inundaciones cuando la zona aún era periferia. En esos tiempos, las tierras formaban parte de antiguas propiedades rurales, vinculadas primero a Juan Martín de Pueyrredón y luego a otros grandes propietarios.Villa Pueyrredón, la “Córdoba chica”: el rincón porteño que tuvo corazón textil.Recién hacia comienzos del siglo XX, con remates de lotes que prometían materiales de construcción como incentivo, empezaron a levantarse casas humildes. Llegaban obreros de tabacaleras, licoreras y talleres cercanos, que encontraron allí un lugar accesible para vivir.Gracias al tren, así nació Villa PueyrredónLa llegada del ferrocarril fue determinante. En 1905 se instaló una parada del tren a Rosario, y dos años más tarde, el 20 de agosto de 1907, la estación fue bautizada como Pueyrredón. Ese nombre terminó extendiéndose a toda la zona y marcó el nacimiento oficial de Villa Pueyrredón.El trazado urbano tomó mucho de la experiencia vecina de Villa Devoto. Las arterias y los nombres de calles, con referencias americanas, seguían ideas urbanísticas impulsadas por Juan Buschiazzo, una figura clave en la planificación de Buenos Aires.Aunque el barrio respetó el damero clásico, su crecimiento fue mayormente horizontal. Durante décadas predominó la casa baja, con pocos edificios y una vida barrial muy marcada.Inmigración, cultura y vida barrial en Villa Pueyrredón.La explosión de la industria textil en Villa PueyrredónLa llegada de la Gran Fábrica Argentina (GRAFA) transformó a Villa Pueyrredón en un polo textil clave del país. Durante décadas, más de 6.000 trabajadores pasaron por sus telares ubicados sobre la avenida Albarellos, desde donde salieron productos que se exportaron a toda la región y marcas que quedaron en la memoria colectiva, como Ombú.GRAFA no solo dio empleo sino que también organizó carnavales, impulsó una biblioteca emblemática y moldeó una identidad obrera que definió al barrio durante gran parte del siglo XX.Ese crecimiento llevó, a fines de los años cuarenta, a la construcción de grandes complejos habitacionales como los barrios Albarellos y General San Martín, conocidos popularmente como “barrio GRAFA”, con monoblocks que todavía hoy sorprenden por su escala y diseño moderno.Aunque la fábrica cerró en los años noventa y el predio hoy aloja un supermercado, el legado persiste. Murales realizados por vecinos y alumnos recuerdan que “GRAFA tejió la historia del barrio”Curiosidades y personalidades destacadas que vivieron en Villa PueyrredónEntre sus rarezas urbanas aparece la llamada Manzanita, formada por el cruce de Helguera, del Fomentista y Escobar: la fracción catastral más pequeña de la ciudad, con una sola casa y una sola habitación.A partir de la década de 1910, la llegada de inmigrantes de distintas nacionalidades le dio al barrio una identidad diversa. En torno a la avenida Mosconi, la vida cultural crecía al ritmo del tango, con figuras destacadas que dejaron huella en la música y el baile.Villa Pueyrredón mantuvo una vida cultural intensa: allí nacieron figuras como el escritor Humberto Constantini, el dibujante Mordillo y el golfista Roberto De Vicenzo, y se escuchó tango en las calles donde brillaron nombres como Juan Carlos Copes y Ángel Vargas.Mirá tambiénMirá tambiénLas casas que son íconos de los barrios de la Ciudad y la cuenta de Instagram que las rescató y se convirtió en libroMirá tambiénMirá tambiénPatrimonio en riesgo: la arquitectura amenazada en la Ciudad de Buenos AiresNewsletter ClarínRecibí en tu email todas las noticias, coberturas, historias y análisis de la mano de nuestros periodistas especializadosQUIERO RECIBIRLOTags relacionadosVilla PueyrredónCiudad de Buenos AiresClbxt