En contraste con otros días del calendario navideño, marcados por escenas familiares o narrativas evangélicas, la jornada de hoy adopta un tono más contemplativo y teológico. La celebración pone el acento en el "Nombre" como presencia viva, invocada en la oración, proclamada en la liturgia y llevada a la vida cotidiana. En línea con el mensaje habitual de la Santa