En Yeda, cuando toco acabó, se les veía encantados. No era para menos. En la dictadura saudí impera el bipartidismo futbolístico, al menos durante esta cita anual con la Supercopa que ahora Qatar quiere arrebatarles. Solo importan Real Madrid y Barcelona para los aficionados locales y, por cuarto año consecutivo, los dos grandes del fútbol español se verán las caras. El partido por el que su rey paga 40 millones de euros al año volverá a tener lugar.Seguir leyendo....