El ciclón Francis azota Moscú, tiñendo de blanco la capital rusa y sus alrededores. El vendaval balcánico ha traído a la región una fuerte nevada y un viento racheado del noreste. En los aeropuertos que sirven a la ciudad se han cancelado o se han retrasado múltiples vuelos. El pico será este viernes: puede caer más del 60 % de la media mensual de precipitaciones y la nieve alcanzará los 40-45 cm.