Tres elementos clave para el bienestar de cualquier persona son una buena alimentación, mantenernos activos y descansar correctamente , entre otros como mantenerse hidratado o cuidar la salud mental. Centrados en uno de ellos, el descanso, dormir constituye una parte clave para la buena salud , ya que durante el sueño el cuerpo y el cerebro se 'reparan', regulan hormonas y restablecen funciones que permiten rendir bien física y mentalmente al día siguiente. Muchos pueden pensar que dormir seis horas es suficiente, mientras que otros se preguntan por qué, si duermen las horas necesarias, se despiertan cansados. Y es que tanto la calidad como la cantidad del sueño son importantes para sentirnos bien. La falta de sueño , sobre todo de manera reiterada, puede provocar diversos problemas relacionados con nuestro bienestar , como por ejemplo en el hambre que tenemos y la manera en la que nos alimentamos. Así lo ha explicado en sus redes sociales el médico Roberto Domínguez, experto en endocrinología y metabolismo, quien señala en uno de sus vídeos que «dormir mal puede dar lugar a una mayor sensación de hambre o a una mayor necesidad de ingesta de azúcares , por ejemplo», comienza indicando. Según Domínguez, la causa principal «es que se produce un desequilibrio hormonal , aumentando hormonas como la grelina, disminuyendo hormonas como la leptina o aumentando la insulina, lo que provoca el tener una mayor sensación de hambre de lo habitual », detalla. El especialista ñade que la falta de sueño también «afecta a zonas del cerebro relacionadas con la recompensa y la toma de decisiones, dando lugar a una mayor ingesta de grasas o azúcares.» . A esto se suma un factor energético: «Cuando el cuerpo está cansado, busca fuentes de energía rápida, como los azúcares simples» , explica. Datos del National Institutes of Health (NIH) coinciden con estas afirmaciones y ñaden qué cantidad de sueño es necesaria en la vida según la edad : Los adultos requieren entre siete y ocho horas cada noche, los adolescentes alrededor de diez horas, y los niños en edad preescolar entre once y 12 horas. Los recién nacidos, por su parte, pueden dormir hasta 18 horas al día. Además, aunque se crea que las personas mayores necesitan dormir menos, el NIH indica que no hay evidencia que lo confirme; lo que ocurre es que tienden a despertar con más facilidad y a pasar menos tiempo en sueño profundo.