México transita hacia 2026 en un contexto internacional marcado por crecimiento bajo, tensiones geopolíticas persistentes y una inflación que, aunque cedió frente a los picos recientes, continuó por encima de los niveles previos a la pandemia, de acuerdo con el informe World Economic Situation and Prospects 2026 de Naciones Unidas.TE PUEDE INTERESAR: Asegura GCDMX que videos sobre perros del Refugio Franciscano no reflejan la realidad; 858 ejemplares reciben atención en distintos espaciosAdvierte que la alta integración de México con la economía estadounidense amplifica los efectos de las decisiones comerciales y fiscales adoptadas en Washington, en particular los ajustes arancelarios y los cambios en política migratoria.Estas medidas alteraron flujos comerciales, cadenas de suministro y costos logísticos, con impactos desiguales por sector, aunque sin provocar una disrupción sistémica en la actividad productiva. Sin embargo, el informe aclara que estos ajustes no derivaron en una disrupción sistémica de la actividad productiva, sino en impactos desiguales por sector y región.El documento señala que la economía global mantuvo una trayectoria frágil, con una tasa de crecimiento estimada en torno a 2.7% para 2026, lejos del promedio registrado antes de la crisis sanitaria, lo que condicionó las perspectivas de países con alta exposición al comercio internacional, como México.En ese contexto, la economía mexicana mostró una resiliencia relativa, alineada con el desempeño de América Latina y el Caribe, región que conservó una expansión moderada tras el enfriamiento observado en 2025.Pese a que el crecimiento regional permaneció por debajo de su potencial, el consumo privado y una recuperación gradual de la inversión permitieron evitar una desaceleración más pronunciada, en un escenario todavía marcado por volatilidad financiera y menor dinamismo del comercio global.El documento, que será presentado el próximo martes, subraya que la región enfrentó impactos heterogéneos derivados de la fragmentación geoeconómica y de los cambios en las reglas del intercambio internacional.Desde la perspectiva interna, el informe identifica al consumo privado como uno de los principales soportes del crecimiento económico, respaldado por un mercado laboral que conservó estabilidad relativa y por el peso de las remesas en la demanda doméstica.No obstante, Naciones Unidas destaca que estos flujos continuaron desempeñando un papel relevante para el ingreso de los hogares y la actividad comercial en diversas regiones del país, aunque también advierte que su evolución quedó estrechamente ligada al desempeño de la economía estadounidense y a eventuales cambios regulatorios en materia migratoria y laboral.El documento señala que esta dependencia introdujo un elemento adicional de incertidumbre sobre el comportamiento futuro del consumo, en un contexto en el que los precios, pese a su moderación, siguieron afectando el poder adquisitivo.Naciones Unidas subraya que la desaceleración inflacionaria contribuyó a una mayor estabilidad macroeconómica, pero no eliminó las presiones sobre los hogares ni generó, por sí sola, un repunte significativo de la inversión privada.En materia de finanzas públicas, el análisis coloca a México entre las economías de la región con una posición de deuda manejable, aunque con un espacio fiscal acotado debido al entorno global de tasas elevadas y a la cautela de los mercados financieros.Detalla que estas condiciones limitaron la capacidad de políticas fiscales expansivas y reforzaron la necesidad de priorizar el gasto público y la inversión, con impactos directos en productividad, cohesión social y crecimiento de mediano plazo, en particular en infraestructura, transición energética y desarrollo industrial.También subraya que la inflación en descenso permite una estabilización gradual del entorno macroeconómico, pero sin traducirse en una recuperación robusta de la inversión privada. La persistencia de precios elevados continuará presionando el poder adquisitivo y condicionará las decisiones de política monetaria en la región, incluido México.Finalmente, Naciones Unidas concluye que el desempeño económico de México hacia 2026 dependerá en gran medida de su capacidad para aprovechar la reconfiguración del comercio global, atraer inversión asociada a manufactura avanzada y transición energética, y sostener estabilidad macroeconómica en un escenario internacional fragmentado.El informe advierte que, sin mayor cooperación multilateral y reformas al sistema financiero global, los márgenes de crecimiento sostenido para economías intermedias como la mexicana permanecerán limitados.The post México ante la desaceleración global, según Naciones Unidas first appeared on Ovaciones.