Un Barça sin purpurina derrotó al Real Madrid más solidario y mordaz en mucho tiempo. Y en el rendimiento relativo de ambos gigantes está todo. Ni recuperar a un gran Vinícius, el mejor en meses, le sirvió al cuadro blanco para irse de Arabia Saudí con la Supercopa. Esa es la realidad actual de ambos equipos, la inercia exitosa de los unos, la frustración de los otros. El Barça no necesita de su máxima velocidad, de un día demasiado lúcido, para derrotar a un buen Real Madrid y revalidar el título que ya conquistó hace un año, también en Yeda.Seguir leyendo....