Encomienda al Señor tus afanes, y él te sostendrá; no permitirá que el justo caiga y quede abatido para siempre. Salmo 55:22 Amado Padre que estás en el cielo, tú nos permites ver y sentir tu gran bondad hacia nosotros. Concédenos la ayuda interior para ser vencedores en el Salvador, alegrarnos de estar a su lado con fe y lealtad, y con la fortaleza del alma que nos libera de todas las cargas al ponerlas en tus manos. Escúchanos cuando juntos oramos a ti. Todo lo que pedimos y anhelamos, todas nuestras preocupaciones hasta la más pequeña, las ponemos en tus manos en una gran petición: que tu nombre sea glorificado en la tierra como en el cielo. Amén. Artículos recientes de Plough Clemente de Roma La belleza maravillosa del amor de Dios Un obispo de Roma del siglo I escribe a los creyentes en Corinto. Leer Grace Hamman Somos todos herederos Thomas Traherne quiere que disfrutes del mundo. Leer